
Venta de bonos: Anses tendrá más fondos para dar crédito al consumo y la inversión
El ministro de Economía, Sergio Massa, contará durante los próximos meses con al menos $400.000 millones en créditos para el consumo e inversión productiva. Los fondos saldrán del remanente de las subastas de bonos en moneda extranjera que realizarán los organismos públicos y, en particular, el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de Anses.
El objetivo será darle un impulso a la actividad de cara al período electoral ante la imposibilidad de expandir el gasto por el acuerdo con el FMI, las dificultades para financiarse con el sector privado y el impacto de la sequía.
Desde el organismo previsional que conduce Fernanda Raverta detallaron que el FGS cuenta con USD2.500 millones en bonos bajo ley extranjera, por los que recibirá un instrumento dual, y USD11.150 millones con legislación local que serán vendidos gradualmente para abastecer la demanda doralizadora del mercado.
Los pesos conseguidos por esa última operación deberán canalizarse en 70% para ingresar a las licitaciones del Tesoro y el 30% restante a créditos a jubilados e inversión productiva, según el decreto que obliga a los organismos públicos a desprenderse de sus títulos en dólares.
Eso implica un fondeo adicional de $400.000 millones, según confirmó este fin de semana Massa en una entrevista radial. El ministro además detalló que los recursos se repartirán “mitad y mitad” para cada fin y que Anses realizará los respectivos anuncios durante las próximas semanas.
Los cálculos oficiales van en línea con los de las consultoras. El director de Eco Go, Sebastián Menescaldi, consideró que la operación implica algo de margen para sostener la actividad de cara al período electoral. “El sector público deberá vender bonares a un valor nominal de USD12.400 millones, que a precio de mercado son USD4.700 millones.
Anses tiene USD11.000 millones y USD2.790 millones, respectivamente. El Gobierno conseguirá financiamiento para el fisco por $1,5 billones de los cuales $450.000 millones estará destinados a créditos”, detalló el economista.
Si bien el monto representa casi 0,3 puntos del PBI no deja de ser una fuente adicional con la que el Gobierno no contaba en medio de una inflación que diluye los ingresos, desaceleración de la actividad y el reclamo de los industriales por el encarecimiento del crédito.
El Indec informó el miércoles que el PBI creció 5,2% en 2022 pero que finalizó el último trimestre con una baja del 1,5% respecto al anterior. Esa merma se explicó por las caídas desestacionalizadas del consumo privado de 1,5%, el público 0,3% y la inversión 7,2%.
El déficit fiscal se disparó en el primer bimestre por el impacto de la sequía en la recaudación y consumió casi toda la meta pactada con el organismo hasta marzo. También se utilizó casi todo el margen de adelantos transitorios del BCRA al Tesoro que permite el programa para dicho período. Por la seca, las últimas proyecciones privadas indicaron que las exportaciones serán USD18.000 millones menores a las del año pasado y los ingresos por retenciones caerán en al menos en 0,6 puntos del PBI.
En paralelo, y a pesar de que la última licitación de deuda local no fue mala, el mercado mantiene su resistencia a posicionarse después de septiembre. En ese sentido, Invecq advirtió: “Se observaron algunos semáforos amarillos: la Lede y Lecer de julio y septiembre respectivamente tuvieron adhesiones muy bajas (27% y 40%, respectivamente). El desierto electoral sigue estando”.
Cerca de Massa hablan de la necesidad de que las variables de la economía se mantengan “estabilizadas” para que el Frente de Todos pueda aspirar a continuar en la Casa Rosada el año que viene. También reconocen que sostener los niveles de actividad económica es parte de esa hoja de ruta. El plan original del ministro para mantener la competitividad electoral constaba de bajar la inflación y dar acceso al crédito, aunque por ahora deberá conformarse con solo uno de esos ítems.