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Tras la reunión por violencia con padres de la E.E.S. N°184 remarcan que no se puede expulsar a ningún alumno del sistema

El director de la Regional Educativa, Humberto Molina, en diálogo con César Medina, de Radio Fan, luego de la reunión que mantuvo con familias de la EEP N° 184, en el marco de recientes hechos de violencia entre estudiantes que generaron alarma en la comunidad.

Tras la reunión por violencia con padres de la E.E.S. N°184 remarcan que no se puede expulsar a ningún alumno del sistema

El director de la Regional Educativa, Humberto Molina, en diálogo con César Medina, de Radio Fan, luego de la reunión que mantuvo con familias de la EEP N° 184, en el marco de recientes hechos de violencia entre estudiantes que generaron alarma en la comunidad.

Molina calificó la situación como “muy preocupante” y advirtió que no se trata de un caso aislado, sino de una problemática que atraviesa a distintas instituciones educativas del país.

“Lo que está ocurriendo con nuestros jóvenes y niños es muy preocupante. Vivimos en una sociedad convulsionada, donde a veces incluso los propios padres llegan a justificar las actitudes de sus hijos”, señaló.

El funcionario destacó la amplia participación de padres en la reunión, lo que consideró un paso fundamental para comenzar a abordar el problema de manera conjunta. “Fue una reunión muy importante, sobre todo por la cantidad de familias que se acercaron a escuchar y a prestar atención sobre lo que está sucediendo”, remarcó.

Uno de los aspectos más alarmantes tiene que ver con la naturalización de la violencia entre los propios estudiantes. En ese sentido, Molina hizo referencia a un video que circuló en redes sociales donde se observa a dos alumnos peleando mientras otros compañeros alientan la situación. “No es solo la pelea, sino ver a otros chicos alentando. Eso es aún más grave, porque termina justificando la violencia”, advirtió.

En paralelo explicó que Desde el Ministerio de Educación,  se está trabajando con equipos interdisciplinarios conformados por profesionales como psicólogos, psicopedagogos y asistentes sociales. Sin embargo, reconoció que la complejidad de los casos actuales exige redoblar esfuerzos. “Estos equipos fueron creados para acompañar dificultades de aprendizaje, pero hoy nos encontramos con situaciones mucho más complejas, como la violencia o el bullying, que demandan casi el 100% de su tiempo en algunas instituciones”, indicó.

En ese marco, adelantó que se buscará redireccionar el trabajo para atender de manera más efectiva este tipo de problemáticas.

Límites institucionales y rol de las familias

También se refirió a las limitaciones que enfrentan las instituciones educativas al momento de aplicar sanciones, señalando que no es posible expulsar a estudiantes del sistema. “La educación pública no puede dejar a nadie sin escolarizar. Está garantizado por la Constitución. Por más grave que sea la conducta, no se puede expulsar a un alumno y dejarlo sin educación”, explicó.

No obstante, remarcó la existencia de códigos de convivencia que establecen pautas claras de comportamiento y compromisos asumidos por las familias.

En ese sentido, subrayó la importancia del acompañamiento de los padres, y advirtió sobre las dificultades que surgen cuando no se reconoce el problema.

“Es muy difícil cuando los padres no aceptan lo que está pasando. Muchas veces se enojan con el docente en lugar de trabajar en conjunto. Ahí se vuelve mucho más complicado revertir la situación”, sostuvo.

Un llamado a la responsabilidad social

Finalmente, el director enfatizó que la escuela muchas veces refleja problemáticas que se originan fuera de ella.

“La escuela es la caja de resonancia de lo que pasa en la sociedad y en las familias. Cuando un chico llega con violencia o sin respetar reglas, algo está ocurriendo afuera”, afirmó.

En ese contexto, llamó a toda la comunidad a involucrarse activamente para prevenir nuevos episodios.

“No existe pelea sin importancia. La violencia no puede ser una forma de relacionarse. Necesitamos que toda la sociedad tome conciencia y actúe en consecuencia”, concluyó.

La situación reabre el debate sobre la convivencia escolar y la necesidad de un abordaje integral que involucre a docentes, familias y al Estado para garantizar entornos educativos seguros.

RADIO FAN.-

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