
Récord para el girasol en el Chaco: la campaña más exitosa de la historia
Con 480.000 hectáreas sembradas y rendimientos inéditos, la oleaginosa alcanzó su mayor nivel productivo en la provincia. Especialistas destacan el rol de las lluvias invernales y proyectan un nuevo salto para la próxima campaña del cultivo.
La provincia del Chaco atraviesa un momento histórico para la producción de girasol, luego de una campaña 2025-2026 que marcó récords tanto en superficie sembrada como en rendimiento, consolidando al cultivo como uno de los motores centrales de la agricultura regional. Así lo aseguró el ingeniero agrónomo Martín Gonzalo Canteros, asesor agropecuario para Chaco, Formosa y Santiago del Estero, quien definió el último ciclo productivo como "la campaña más exitosa desde el punto de vista del rendimiento y de la superficie en la historia del Chaco".
Según precisó, se implantaron alrededor de 480.000 hectáreas, superando el registro de 2012, cuando se habían alcanzado unas 460.000. Sin embargo, el salto más significativo estuvo en los rindes, considerados "únicos en la historia del girasol chaqueño". El especialista explicó que el comportamiento del cultivo está directamente condicionado por las precipitaciones de invierno. "En el Chaco se siembra girasol según las lluvias. Si llueve en julio y agosto, se dispara la superficie", señaló en diálogo con NORTE TV.
En este último ciclo, las condiciones climáticas fueron determinantes: las lluvias invernales generaron la humedad necesaria para ampliar la siembra e incluso expandir la frontera agrícola hacia el oeste provincial, una zona históricamente más marginal para este cultivo.
Trabajo de años
El crecimiento no es un hecho aislado. Canteros recordó que el girasol tiene una fuerte tradición en la provincia desde mediados del siglo pasado y que incluso el Chaco fue pionero en el desarrollo de híbridos a nivel nacional. "Somos más girasoleros que algodoneros si miramos los últimos veinte años", afirmó. En ese sentido, detalló que el promedio histórico ronda las 260.000 hectáreas, con picos marcados en 2012 y en la última campaña, lo que evidencia la fuerte volatilidad del sistema productivo en función del clima.
De cara al futuro, las perspectivas también son alentadoras. El especialista proyectó que, si las condiciones hídricas acompañan, la superficie podría volver a ubicarse cerca de las 500.000 hectáreas en la próxima campaña, con un escenario de precios internacionales relativamente favorable.
Con este escenario, el girasol no solo consolida su peso en la matriz productiva provincial, sino que también redefine el mapa agrícola del norte argentino, que desplaza progresivamente al algodón como cultivo dominante en superficie en las últimas dos décadas.
El análisis del especialista también pone el foco en un dato estructural: el girasol chaqueño no se industrializa en la provincia en escala significativa, por lo que la producción se traslada a otras regiones como Rosario o Córdoba, lo que impacta en la rentabilidad por costos logísticos. Pese al récord histórico de producción, el girasol chaqueño enfrenta una limitante estructural que se repite campaña tras campaña: la escasa industrialización dentro de la provincia.
Según estimó el ingeniero agrónomo, de las más de 1,3 millones de toneladas que podría generar una campaña de alta superficie, la totalidad del grano sale como materia prima hacia otras regiones del país, donde se concentra el procesamiento aceitero.
En el territorio chaqueño existen plantas de baja escala, pero no con capacidad suficiente para absorber el volumen que genera el sistema productivo provincial en años de alta siembra.
Esto implica un impacto directo en la cadena de valor: el productor debe afrontar costos logísticos elevados, con fletes que reducen la rentabilidad final del cultivo.
El especialista Martín Canteros advierte que la falta de industrialización local constituye uno de los principales desafíos estructurales del modelo agroindustrial chaqueño, en un contexto donde el girasol gana superficie, pero no logra retener valor agregado en origen.
"El productor chaqueño es esperanzado por naturaleza"
Más allá de lo productivo, el ingeniero agrónomo Martín Canteros dejó una lectura de fondo sobre el perfil del productor chaqueño, al que definió como altamente resiliente y adaptable. En ese sentido, destacó el recambio generacional y el regreso de profesionales al interior, lo que permitió una mayor tecnificación y profesionalización de las empresas agropecuarias.
"El productor del Chaco es esperanzado por naturaleza: puede perder un año o dos, pero vuelve a apostar", resumió.
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