
Por qué medicamentos como Ozempic no funcionan igual en todas las personas: la ciencia apunta a la genética
Los fármacos para la pérdida de peso como Ozempic, Wegovy y Mounjaro han revolucionado el tratamiento de la obesidad en los últimos años. Sin embargo, su efectividad no es uniforme: mientras algunas personas logran descensos significativos de peso, otras experimentan resultados modestos o incluso efectos adversos.
Un estudio reciente publicado en la revista científica Nature aporta nuevas claves para entender esta variabilidad. La investigación identificó variantes genéticas que influyen tanto en la pérdida de peso como en la aparición de efectos secundarios, lo que abre la puerta a tratamientos más personalizados.
Diferencias que van más allá del medicamento
Según los especialistas, la respuesta a estos fármacos depende de múltiples factores. Entre ellos, la edad, el sexo, la dosis, el tipo de medicación y la presencia de enfermedades como la diabetes tipo 2.
Los datos indican que, en promedio, las mujeres tienden a responder mejor que los hombres, mientras que las personas más jóvenes suelen tener mayores resultados en la reducción de peso. Además, quienes no padecen diabetes tipo 2 presentan una mejor respuesta al tratamiento.
A pesar de estos patrones, los científicos señalan que existía una variabilidad difícil de explicar. Es allí donde entra en juego la genética.
El rol de los genes
El estudio analizó el genoma de miles de pacientes y detectó dos variantes genéticas clave relacionadas con los receptores sobre los que actúan estos medicamentos. Una de ellas se asocia con una mayor pérdida de peso, mientras que la otra incrementa el riesgo de efectos secundarios como náuseas y vómitos.
Estos hallazgos permiten comprender por qué algunas personas pueden perder más del 20% de su peso corporal, mientras que otras apenas registran cambios.
Hacia una medicina más personalizada
Los expertos consideran que este avance podría marcar un antes y un después en el tratamiento de la obesidad. La posibilidad de combinar información genética con el historial clínico permitiría ajustar mejor la elección del fármaco, la dosis y la duración del tratamiento.
Sin embargo, también advierten que la genética no lo explica todo. Factores como la alimentación, el estilo de vida, el acceso al sistema de salud y las condiciones sociales también juegan un papel clave en los resultados.
Un camino con interrogantes
Si bien el estudio representa un paso importante, aún quedan muchas preguntas por responder. Los especialistas coinciden en que será necesario continuar investigando para comprender en profundidad por qué estos medicamentos funcionan de manera tan diferente entre las personas.
Por ahora, el consenso es claro: no existe una solución única. El futuro del tratamiento contra la obesidad apunta a estrategias cada vez más personalizadas, donde cada paciente reciba una terapia adaptada a sus características individuales.
NG