Las personas con diabetes tipo 2 deberían controlar sus riñones
La enfermedad renal crónica es bastante común entre quienes padecen ese tipo de diabetes. La ERC es una patología silenciosa.
La mayoría de los pacientes que padecen diabetes tipo 2 tiene conocimiento acerca de las comorbilidades más complicadas que podrían enfrentar, pero su enfoque diario tiende a centrarse en evitar los síntomas más evidentes, como el hormigueo en las extremidades, con riesgo de amputaciones o los problemas de visión.
Esta tendencia a pasar por alto el seguimiento de comorbilidades, tales como la enfermedad renal crónica (ERC) o afecciones cardíacas, desencadena en una falta de detección temprana y en la búsqueda tardía de tratamientos capaces de prevenir desenlaces fatales o diálisis.
ENFERMEDAD SILENCIOSA
"Decimos que la enfermedad renal es una enfermedad silente porque básicamente no da síntomas y entonces el paciente no consulta y muchas veces el médico no solicita este análisis y por eso en muchos casos la vemos en su etapa terminal, donde el paciente tiene que entrar a diálisis, hemodiálisis o inclusive a un trasplante renal. La idea es poder hacer un diagnóstico temprano porque se pueden evitar todas estas complicaciones", sostuvo la médica endocrinóloga Carla Musso, integrante de la Sociedad Argentina de la Diabetes.
En tanto, explicó: "Categorizada como silenciosa por su ausencia de síntomas, la enfermedad renal crónica (ERC) está presente entre el 30% y el 50% de los pacientes con diabetes tipo 2. Por ser asintomática y considerada invisible para los pacientes, hasta un 80% de ellos no tendrá un diagnóstico de esta condición en un estadio temprano".
PANORAMA PREOCUPANTE
Para desarrollar tratamientos diferenciales que aporten un valor clínico sustancial, Bayer llevó a cabo junto al Instituto Ipsos, con apoyo de la Sociedad Latinoamericana de Nefrología e Hipertensión (Slanh), una encuesta que reveló un escenario preocupante para la salud de los pacientes con esta clase de diabetes en América Latina.
Esa encuesta arrojó que, entre las seis comorbilidades más comunes recordadas por los entrevistados, los problemas cardíacos aparecen en último lugar, mientras que las complicaciones renales ocupan el tercero considerando todos los países. En ese sentido, el 13% de los encuestados sabe que sufre problemas renales, pero solo el 10% recibe tratamiento.
Según indicó Marina Papaginovic, miembro de la Sociedad Argentina de Nefrología, "cuando un paciente presenta ERC, el tejido sano de sus riñones primero se inflama y después se vuelve fibroso (se generan cicatrices). Esto deriva en que pierdan su capacidad para filtrar la sangre y producir orina".
"Justamente, la principal función de los riñones es mantener al organismo equilibrado al eliminar del cuerpo los desechos que pueden a llegar a ser tóxicos, manteniendo balanceados los líquidos internos, así como la regulación de la presión sanguínea", agregó.
Estos datos refuerzan la importancia del rastreo de las complicaciones y comorbilidades de forma sistemática y periódica, porque más del 50% de los pacientes tendrá enfermedades cardiovasculares y, entre el 30% y el 50% de los pacientes, padecerá enfermedad renal crónica causada por la diabetes tipo 2.
América Latina tiene aproximadamente 33 millones de personas con diabetes tipo 2, lo que equivale a 1 de cada 12 personas en la región que la padecen.
El problema se acentúa porque la diabetes tipo 2 está subdiagnosticada, es decir es alta la proporción de personas que la padecen sin saberlo, y atribuyen sus síntomas a otros problemas, sin recurrir a una consulta médica o realizarse exámenes.
Entre los síntomas de la diabetes tipo 2 están el aumento de la sed y de las veces en que la persona orina cada día, incremento del hambre y pérdida de peso involuntaria, cansancio y visión borrosa, aparición de llagas que cicatrizan lentamente, infecciones frecuentes, entumecimiento en manos o pies. Estos síntomas pueden pasar desapercibidos. Por eso, es importante hacerse exámenes si se tiene sobrepeso o se presentan otros factores de riesgo. La diabetes tipo 2 no tiene cura, pero se puede controlar con una alimentación saludable, ejercicio y medicación si es necesaria.
Como siempre, los alimentos que ingerimos juegan un rol importante
Hay alimentos que ayudan a los riñones. Uno de ellos son los arándanos, ricos en antioxidantes, fibra, potasio y magnesio. También conviene consumir coliflor, verdura con alto contenido de vitamina C, ácido fólico y fibra, que favorece la eliminación de toxinas y reduce la inflamación renal.

Hay alimentos que son aliados de la salud renal. También es importante tomar agua en cantidades suficientes.
Otro que suma es el aceite de oliva, grasa saludable que contiene ácidos grasos omega-3, vitamina E y polifenoles, que tienen propiedades antiinflamatorias y antioxidantes, así como el ajo, por sus efectos antibióticos, anticoagulantes y antihipertensivos, que benefician la salud renal.
La sandía es una aliada también, por su alto contenido de agua y bajo contenido de sodio, que contribuye a la hidratación y a la diuresis.
Los cereales, en tanto, ayudan a nuestros riñones por ser ricos en fibra, vitaminas del complejo B y minerales como el magnesio, el fósforo y el zinc.
Reciente fórmula terapéutica brinda nuevas posibilidades y cuidados
Para mejorar la calidad de vida de los pacientes, el laboratorio Bayer lanzó Finerenona, una nueva terapia para la enfermedad renal crónica, que también busca proteger el corazón de los efectos causados por la progresión de esta enfermedad. La terapia con Finerenona, según los estudios publicados en revistas científicas y los datos presentados a los reguladores internaciones, fue capaz de reducir el riesgo de eventos cardiovasculares y renales en personas con diabetes tipo 2.
A su vez, es el único medicamento de su tipo que bloquea la hiperactivación de los receptores mineralocorticoides (MR) de manera no esteroidea, en los riñones, el corazón y los vasos sanguíneos, con mayor potencia, selectividad y menor riesgo de eventos adversos. Los pacientes pueden retrasar la diálisis y, a su vez, retrasar aún más la posible necesidad de trasplantes de riñón. La reducción de eventos cardiovasculares es una ventaja adicional.
"Esta molécula novedosa bloquea de manera eficaz los receptores que contribuyen a la inflamación y cicatrización del corazón y el riñón. Su mecanismo de acción único ataca directamente la hiperactivación de los receptores mineral corticoides (MR) de manera no esteroidea en los riñones, corazón y vasos sanguíneos, con mayor potencia, selectividad y menor riesgo de eventos adversos", dijo Lucrecia Secco, Asesora Médica de Cono Sur para la nueva fórmula terapéutica.
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