
La falta de combustible agrava la crisis en Bolivia y colapsa rutas y autopistas
Miles de vehículos forman filas de varios kilómetros en La Paz y El Alto mientras crecen las protestas contra el Gobierno.
La escasez de combustible en Bolivia continúa agravándose y ya provoca serias complicaciones en La Paz y El Alto, donde extensas filas de vehículos colapsan avenidas, rutas y autopistas. La crisis, profundizada tras semanas de bloqueos de caminos, mantiene a miles de conductores a la espera de poder cargar nafta o gasoil.
En varios puntos del país, los automovilistas permanecen durante horas e incluso días frente a las estaciones de servicio. Muchos de ellos pasan la noche dentro de sus vehículos mientras aguardan la llegada de camiones cisterna que permitan reanudar el abastecimiento.
Uno de los focos más críticos se registra en la autopista que conecta La Paz con El Alto, donde las filas superan varios kilómetros y reúnen a autos particulares, colectivos y camiones. La falta de combustible derivó además en protestas de transportistas que bloquearon rutas y quemaron neumáticos para exigir respuestas del Gobierno.
El malestar también escaló en el plano político. Sectores sindicales, organizaciones sociales y parte de la Central Obrera Boliviana respaldan las protestas y cuestionan la gestión del presidente Rodrigo Paz frente a la crisis energética.
Mientras tanto, la situación sigue afectando a miles de trabajadores que dependen del transporte para desarrollar sus actividades. En las principales ciudades bolivianas crece la incertidumbre por la falta de combustible y por la ausencia de una solución inmediata que permita normalizar el abastecimiento.
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