
Histórica imputación en EE.UU.: Donald Trump fue acusado en un tribunal de Manhattan y se declaró “no culpable”
WASHINGTON.- De pie en el tribunal, acompañado por sus abogados, Donald Trump miró al juez y respondió con una pregunta que nunca antes había tenido que responder un presidente de Estados Unido...
WASHINGTON.- De pie en el tribunal, acompañado por sus abogados, Donald Trump miró al juez y respondió con una pregunta que nunca antes había tenido que responder un presidente de Estados Unidos con dos palabras: “No culpable”. Trump fue formalmente acusado este martes en Manhattan de 34 delitos vinculados a la investigación por el pago secreto de 130.000 dólares a la estrella porno Stormy Daniels durante la campaña presidencial de 2016 para impedir que divulgara un affaire entre ambos, un escándalo que permaneció oculto durante años hasta que fue develado por la prensa, y terminó alterando el escenario político, y cambió para siempre la historia del país.
Bajo un operativo de seguridad inédito en Manhattan, Trump llegó al tribunal ubicado en el sur de Manhattan en una camioneta negra, rodeada de una caravana de más de una docena de vehículos incluidos patrulleros de la Policía de Nueva York, camionetas del Servicio Secreto y una ambulancia. La ruta desde la Torre Trump había sido trazada y despejada de antemano.
Helicópteros volaban en círculos, y las calles que rodean los tribunales ya estaban repletas de periodistas –antes del amanecer ya había más de 100 periodistas y camarógrafos en el lugar, y las cadenas transmitieron el evento durante todo el día–, fuertemente valladas y custodiadas. Frente al edificio del tribunal, en un parque, partidarios y opositores de Trump se gritaban frente a frente, separados por las vallas y también custodiados por la policía, que desplegó un inusual número de efectivos para evitar desmanes.
La llegada de Trump al tribunal.
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“Yendo al Bajo Manhattan, al tribunal. Parece tan surrealista –wow, me van a arrestar. No puedo creer que esto está pasando en Estados Unidos”, publicó Trump en su red social, Truth Social, a las 13.22 pm, hora local, mientras su caravana llegaba al tribunal.
La última vez que ocurrió algo remotamente parecido fue hace 150 años, cuando Ulysses Grant, el 18º presidente de Estados Unidos, fue detenido en Washington por conducir un carruaje de dos caballos demasiado rápido. Ahora, el arresto de Trump fue transmitido en vivo por televisión y concentró toda la atención de los medios, un fenómeno al que Trump ya está acostumbrado y que el magnate ha sabido capitalizar como nadie para darle impulso a su carrera política.
Ningún instante de todo el proceso fue normal o habitual. Apenas Trump ingresó en el tribunal, quedó bajo arresto. Le tomaron sus huellas digitales, pero no la habitual foto policial. De todas formas, su campaña difundió una foto policial falsa pidiendo más contribuciones. A diferencia de otras personas arrestadas, Trump no debió esperar en una celda hasta comparecer en el tribunal ante el juez; lo hizo en una sala preparada especialmente. A las 14.28 pm, hora local, fue llevado a la sala –también férreamente custodiada–, rodeado por oficiales del tribunal que caminaban delante y detrás suyo. No estaba esposado, se mostró muy serio y no hizo declaraciones. En el tribunal ya lo esperaba su equipo legal y su némesis, el fiscal de Distrito de Manhattan, Alvin Bragg, a quien acusó infinidad de veces de liderar una “cacería de brujas” con el único objetivo de proscribirlo. Aun si fuera condenado, Trump podría competir por la presidencia.
Los 34 cargos presentados por el Fiscal Bragg están vinculados a la falsificación de registros corporativos de la Organización Trump para ocultar el pago a Stormy Daniels, pero entre esos cargos también existe un delito más grave: un cargo por “conspiración”, una acusación que tendría una ramificación política porque uno de los motivos por los cuales Trump intentó esconder el pago fue para evitar que una eventual revelación de su supuesto affaire lo dañara justo antes de la elección presidencial de 2016, en la cual derrotó a Hillary Clinton.
La causa en la cual Trump fue formalmente acusado está lejos de ser la más delicada. Trump enfrenta una investigación del Departamento de Justicia, dirigía por el fiscal Especial, Jack Smith, por haberse llevado documentos secretos de la Casa Blanca a su resort en Palm Beach, Mar-a-Lago, y por su papel en el ataque al Capitolio el 6 de enero de 2021, el peor asalto a la democracia en la historia moderna de Estados Unidos.
En Georgia, otro fiscal puede acusarlo por haber intentado interferir en la elección presidencial de 2020, presionando a las autoridades para conseguir más votos y tratar de dar vuelta el resultado de esos comicios. Pero el escándalo por su supuesto affaire con Stormy Daniels, que Trump siempre negó, terminó llevándolo por primera vez ante la Justicia, un escenario que ningún otro presidente en la historia de Estados Unidos ha tenido que enfrentar.
El caso, presentado en Nueva York, donde Trump forjó su fama, surgió a partir de un pago secreto de 130.000 dólares en efectivo de su abogado y mano derecha, Michael Cohen, a la estrella porno en los últimos días de la campaña 2016.
Cohen, un testigo clave en la causa contra Trump, dijo que realizó el pago por orden de Trump, quien luego se lo devolvió en cuotas. El fin del pago fue evitar que Stormy Daniels hiciera pública su supuesta relación con Trump justo en el tramo final de la campaña presidencial que llevó a Trump a la Casa Blanca. Cohen fue acusado y condenado por el pago, y luego se peleó con Trump y se convirtió en un testigo en su contra.