
Glifosato: “Acá se permite el uso de agrotóxicos que están prohibidos en otros lugares del mundo”
La abogada especializada en derecho ambiental Alejandra Gómez celebró la sanción de la Ley de Promoción de Bioinsumos en Misiones, la cual prohíbe la utilización del glifosato y derivados en todo el territorio provincial y recordó en Chaco se realizaron diversos estudios y análisis que detectaron residuos de ese herbicida en el agua potable.
La provincia de Misiones sancionó la Ley de Promoción de Bioinsumos que establece la prohibición del uso del agrotóxico glifosato en la agroindustria y sentó precedentes para el resto de país, que es el tercero en la producción de transgénicos en el mundo después de Estados Unidos y de Brasil y el primero en el uso de glifosato y de otros herbicidas por superficie arable a nivel mundial.
“Misiones es precursora en la prohibición de las fumigaciones aéreas también, hace más de 10 años están prohibidas las fumigaciones de ese tipo teniendo en cuenta las características geográficas de las provincias fue una medida adecuada en su momento y ahora la prohibición de glifosato tiene que ver con eso”, remarcó Gómez y detalló que se trata de un herbicida de amplio uso en los países donde se siembran transgénicos, que no son muchos a nivel mundial”.
La abogada de la Red de Salud Ramón Carrillo señaló que “también en Argentina tenemos antecedentes de prohibición en algunos municipios, por ejemplo el de Gualeguaychú y el de Rosario. Y, a nivel mundial, en Austrias se lo prohibió en 2019 para uso agrícola y para uso urbano, pero por la presión que hubo de las corporaciones en Europa tuvo que volver a habilitar el uso con destino agrícola y sigue la prohibición en las áreas urbanas”, apuntó.
Comparó además la superficie en la que se siembra transgénicos Europa, aproximadamente unas 190 mil hectáreas con el Chaco, donde “por campaña, se siembran 60 mil hectáreas en promedio, tres veces más que la superficie que se siembre en Europa”
“Probablemente cancerígeno”
Gómez expuso que “en 2016, según la Bolsa de Comercio de Rosario, se utilizaron 304 millones de litros de distintos tipos de plaguicidas en Argentina por un valor de 2.729.000 de dólares. Y, advirtió que, “estar aprobado por el Senasa y ser banda verde, que sería inocuo, nos hace olvidar que la Agencia Internacional del Cáncer ya en el 2015 había clasificado al glifosato en la categoría 2A, como probablemente cancerígeno”. Asimismo, recordó que la “clasificación está establecida en forma progresiva en México desde 2020 hasta el 31 de enero del 2024, una medida adoptada por el gobierno de México en relación al plan que se ha diseñado para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenido (ODS), que nuestro país adhiere”.
“Los herbicidas, insecticidas y fungicidas pertenecen a los biocidas, sustancias diseñadas para eliminar seres vivos. En agricultura se los destina para lo que denominan plaga, que son insectos y otras hierbas que hacen también al ecosistema y que deben enriquecer la biodiversidad, pero al usar estas sustancias estamos poniendo en peligro otros seres vicios, no únicamente los que son objetos”, explicó y planteó que “todo ser vivo tiene una función ambiental y cuando se produce el desequilibrio es que se altera esa función y generan problemas ambientales”.
Sostuvo que, “de alguna manera, esos productos llegan también a nuestro cuerpo, ya sea por exposición o por consumo de productos que están contaminados. Y recordó que en Chaco, la Red de Salud junto con la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA) realizaron algunos estudios y análisis y se detectaron residuos de glifosato, clorpirifos, entre otras sustancias en agua que era destinada al consumo humano. También en algunos casos después de denuncias por fumigaciones ilegales, la Administración Provincial del Agua (APA), hizo análisis y se detectaron residuos de glifosato y del insecticida clorpirifos”.
“Todas estas empresas que comercializan tanto la semilla transgénica como los agrotóxicos que se aplican a los cultivos no son argentinas o tienen muy poco capital argentino, la mayoría son corporaciones externas, y además los laboratorios que comercializan esos productos en Argentina son de países donde están prohibidos esos mismos productos. Pero, acá se permite el cultivo de transgénicos, el uso de agrotóxicos que están prohibidos en otros lugares del mundo y una forma de aplicación que está restringida en Europa como es la aérea. Entonces, somos más resistentes a los venenos o somos más descartables como seres humanos”, expuso.
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