El Paraná abandona el nivel de alerta y algunas casas emergen a la superficie
La situación se sostiene de manera crítica por los daños causados por la creciente y la bajante actual es solo un respiro.
La marcada creciente del Paraná, que tuvo su pico en 7,03 metros, perjudicó a miles de habitantes de las costas, tanto chaqueñas como de otras latitudes. El agua obligó a los costeños a abandonar sus hogares o a refugiarse sobre los techos de los mismos, permaneciendo aislados con el único objetivo de cuidar sus pertenencias de ladrones que circulan en canoa.
Los distintos organismos provinciales y municipales en conjunto con vecinos de la zona, son testigos de los padecimientos físicos y psicológicos que la situación genera en los perjudicados. Sin embargo, pese al cansancio y el hastío diario, aún es muy pronto para que regresen a sus hogares, tal como señalaron desde la Municipalidad de Barranqueras, la segunda localidad más afectada luego de la Isla del Cerrito.
Desde el miércoles 22 de noviembre el río Paraná mantiene la tendencia a la baja. Así, en dicha fecha, la corriente de mayor caudal de agua de la región abandonó el Nivel de Evacuación (6.50 metros) y ahora también el Nivel de Alerta (6 metros).
Acorde al último informe de relevamiento publicado por la Dirección Provincial de Defensa Civil del Chaco el total de Familias Afectadas en la Provincia es de 1.786. Lo cual permite estimar un total de 7.562 Personas Afectadas. Las cifras son mayores a las del informe anterior del organismo, dónde informaron 1.606 Familias Afectadas. En diálogo con referentes del sector NORTE comprobó que el aumento de 180 familias al Total, corresponde a la categoría de Familias que no quieren ser evacuadas y por lo tanto permanecen aisladas. Sin embargo, aclararon que la situación no cambió, solamente se cargaron datos que en el informe anterior no figuraron.
Desde Prefectura Naval Argentina, el Jefe de la seccional Barranqueras Fernando Borghi comentó a este medio que tras cuatro días de bajante la situación resulta alentadora. Sin embargo, aclaró que "sería apresurado sacar conjeturas, porque las lluvias en la alta cuenca (Brasil) son impredecibles, y pueden alterar la altura de los ríos de un día al otro".
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