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El Impenetrable resiste: abuelos que enseñan a no rendirse ante el avance del agua

La crecida del río Bermejo golpea con fuerza a las comunidades rurales de El Impenetrable, donde vecinos de todas las edades —incluso adultos mayores— se unen para contener el avance del agua, en medio de pérdidas, aislamiento y caminos intransitables.

El Impenetrable resiste: abuelos que enseñan a no rendirse ante el avance del agua

La crecida del río Bermejo golpea con fuerza a las comunidades rurales de El Impenetrable, donde vecinos de todas las edades —incluso adultos mayores— se unen para contener el avance del agua, en medio de pérdidas, aislamiento y caminos intransitables.

En medio de un escenario marcado por la angustia y la incertidumbre, la solidaridad vuelve a convertirse en el sostén de las comunidades del interior profundo chaqueño. En el paraje Montevideo, zona rural ubicada en la región de El Impenetrable, dentro de la jurisdicción de Comandancia Frías, una imagen resume el espíritu de lucha de todo un pueblo

Allí, dos abuelos trabajan codo a codo, con esfuerzo silencioso pero firme, tapando el corredero del agua con montículos de tierra. Sus manos, marcadas por los años, se convierten en símbolo de resistencia frente a una naturaleza que no da tregua. No hay descanso cuando el agua avanza, y mucho menos cuando lo que está en juego es el hogar, los animales y el sustento de toda una vida.

La crecida del río Bermejo ha dejado a varias familias anegadas, con pérdidas importantes en sus sembrados, en su producción y hasta en sus viviendas. El panorama es crítico: el agua cubre caminos, aísla comunidades y obliga a los vecinos a reinventar la manera de sobrevivir. Donde antes había senderos de tierra, hoy solo quedan rutas interrumpidas que solo pueden atravesarse en lanchas, muchas de ellas pertenecientes a los propios pobladores.

En este contexto, la respuesta no llega únicamente desde afuera. Son los mismos vecinos quienes, unidos, se organizan para enfrentar la emergencia. Sin importar la edad, todos se ponen el trabajo al hombro. Los más jóvenes y también los de avanzada edad se suman a las tareas: levantar defensas improvisadas, asistir a quienes más lo necesitan y evitar que el agua siga avanzando.

La escena de estos dos abuelos no es solo una postal: es una lección. Habla de compromiso, de pertenencia y de una solidaridad que se mantiene intacta incluso en los momentos más difíciles. En cada palada de tierra hay una historia, un esfuerzo compartido y una esperanza que se niega a desaparecer.

Mientras el río continúa su curso implacable, en el corazón de El Impenetrable chaqueño late algo más fuerte: la convicción de que nadie se salva solo, y que, aun en la adversidad, la comunidad es el verdadero refugio.

RADIO FAN.-

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