
Desde la clandestinidad. El narco de las 1000 caras dijo que se escapó gracias a los “servicios” de un jefe antidrogas
El viceministro del Interior de Bolivia, Jhonny Aguilera, afirmó públicamente que el uruguayo Sebastián Enrique Marset Cabrera, socio del poderosísimo Primer Comando Capital (PCC) en el tráfic...
El viceministro del Interior de Bolivia, Jhonny Aguilera, afirmó públicamente que el uruguayo Sebastián Enrique Marset Cabrera, socio del poderosísimo Primer Comando Capital (PCC) en el tráfico de droga a gran escala a través de la Hidrovía, “está cercado” en el norte de ese país, después de haberse escapado cuando 2800 policías fueron a arrestarlo a su mansión en Santa Cruz de la Sierra. Sostuvo que lo protege un grupo “paramilitar” integrado por comandos brasileños y que se mueve con una identidad falsa, seguramente distinta de la del pernambucano Luis Paulo Amorim Santos, la última que usó, con la que se calzó la camiseta 23 para despuntar su otra gran pasión, además, de hacer fortunas con el narcotráfico: jugar al fútbol profesional o semiprofesional, como lo hizo en Paraguay y, luego, en la zona del oriente petrolero.
Sin embargo, el narco de las mil caras intenta eludir, una vez más, la premura del gobierno boliviano por atraparlo. Desde la clandestinidad, grabó un mensaje de video que hizo llegar a los medios. “Sé que mi situación está complicada”... admitió, antes de clamar por la inocencia de las personas que fueron detenidas por este caso: “Todos creían que yo era Luis Paulo Amorim, ninguna de las personas que están pasando un mal momento hoy tiene que ver con mis cosas; están involucrando gente que no tiene nada que ver conmigo”, dijo.
Pero, además de eso, en su declaración dejó una perla: confesó que había logrado huir con su familia una hora antes del megaoperativo del 29 de julio gracias a los servicios de un jefe antidrogas, que le había cobrado para pasarle el dato que le permitió escaparse con lo justo, en una Land Rover, quizás hacia la zona del Chapare, el corazón de la producción de la cocaína boliviana.
“Gracias a la ayuda del director de la agencia M logré irme. Él me avisó que el ministro ya había dado orden de aprehensión contra mí. Agarró una platita y me avisó que me fuera. Es el director de la Felcn... Como no hizo las cosas bien están molestando gente inocente que no tiene nada que ver. Quiero que se sepa eso”, dijo el prófugo en el video que hizo llegar a la prensa.
El director general de la Fuerza Especial de Lucha contra el Narcotráfico, Ismael Villca, rechazó tal acusación y dijo a la prensa que tiene una carrera policial “impecable” por más de 30 años.
EscoltadoEl gobierno boliviano está convencido de que Marset huyó escoltado por una guardia pretoriana armada como para ir a la guerra. Se había informado que ese grupo había secuestrado a un “policía de inteligencia” poco antes del operativo que procuraba la captura del “dueño de la Hidrovía” y que recién lo habían soltado cuando lograron poner suficiente distancia como para garantizar su fuga. Ese policía, posiblemente, haya sido el hombre al que ahora el uruguayo delató como el que le pasó el dato clave para escapar.
“Estamos en la certeza de que existe un grupo paramilitar con armas de guerra, encargado de su protección”, señaló anoche a la televisión estatal el viceministro del Interior de Bolivia, Jhonny Aguilera.
Aguilera sustentó su afirmación en el armamento hallado en las casas que usaba Marset en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra por un operativo policial que se llevó a cabo desde el sábado.
Allí la Policía confiscó al menos 17 fusiles, 1915 municiones, cargadores de armas, más de una treintena de vehículos y cuatro chalecos antibalas, que actualmente están bajo supervisión de la Fiscalía.
Alrededor de 2.850 uniformados formaron parte del operativo del que Marset, de 31 años, logró escapar, pero en el que fueron detenidas 13 personas, entre ellas, dos futbolistas uruguayos: Christian Marcelo Latorre Long, que hasta hace un mes integró las filas de Blooming, un histórico equipo de la primera división del fútbol boliviano, y Lucas Casavieja Grande, que se desempeñaba en Los Leones El Torno, el equipo de Santa Cruz de la Sierra que financiaba Marset y donde también jugaba como volante.
El ministro del Interior de Bolivia, Eduardo del Castillo, indicó por su parte que las armas decomisadas “son utilizadas en campamentos militares, son armas de guerra que pueden destruir chalecos antibala, equipos blindados”.
Del Castillo detalló que se trata de “un equipo de seguridad de alta gama de ciudadanos brasileños que están con armas largas y armas cortas”.
Debido a la calidad de las armas incautadas en los allanamientos, las autoridades bolivianas temen que Marset esté custodiado por un grupo paramilitar.
Del Castillo señaló que el uruguayo cuenta con “un poder económico mayor al de Pedro Montenegro”, un narcotraficante que también operó en Bolivia y que finalmente fue condenado en Brasil.
Además, encontró como coincidencia que tanto Montenegro como Marset consiguieron “una cédula de identidad falsa” en Bolivia.
“Se ha instruido a los grupos de Inteligencia y operativos que vayan con todo el armamento reglamentario a realizar los allanamientos en las distintas zonas del país”, aseveró Del Castillo en declaraciones a Radio Activa Bolivia.
Sobre esta situación, dijo que “lamentablemente estas organizaciones criminales” tienen la suficiente capacidad económica como para corromper “a rangos intermedios” de distintas oficinas estatales, dándoles “recursos adicionales a los que perciben legalmente”.
El viceministro Jonny Aguilera abonó en entrevista con el medio estatal Bolivia TV la teoría del responsable de la cartera del Interior: “Estamos en la certeza de que existe un grupo paramilitar con armas de guerra encargado de su protección”.
Marset, que reside en Bolivia desde abril, está prófugo desde el sábado último, cuando logró escapar de su casa en Santa Cruz de la Sierra una hora antes de que comenzara el operativo policial para capturarlo.
Sobre su paradero, el responsable de la cartera de Interior de Bolivia dijo que se manejan dos hipótesis: una que se encuentra “en dos zonas del país”, la segunda que salió a otras naciones vecinas.
En el caso de Marset se investiga a 35 personas, entre ellas los diez hombres que desde ayer cumplen 180 días de prisión preventiva en Santa Cruz, por orden de la jueza boliviana Livia Alarcón. Las dos mujeres detenidas recibieron medidas sustitutivas por tener a su cuidado a menores de edad.
Brasil, Uruguay y Paraguay también están tras los pasos de Marset, considerado líder del Primer Cartel Uruguayo (PCU) y acusado de organizar el asesinato del fiscal paraguayo Marcelo Pecci, en mayo de 2022, en Colombia.
En Paraguay está imputado por la fiscalía por el delito de narcotráfico y también figura en la lista roja de Interpol.
Está prófugo desde finales de 2021, cuando salió de Emiratos Árabes Unidos, donde estaba detenido por usar pasaporte paraguayo.
Entretanto, autoridades de Bolivia y Uruguay confirmaron públicamente que medios de comunicación de ambos países recibieron amenazas por el trato informativo de este tema.