
Castelli: " No deseariamos que un hijo vaya a una guerra, pero si nos convocan volveríamos por Malvinas" excombatientes.
A 42 años de la guerra por Malvinas, los excombatientes Damián Andrada, Oscar Jurena y Walter Flekestein visitaron los estudios de Radio FAN, donde en una entrevista mano a mano con César Medina recordaron emocionados lo vivido en las Islas.
Comentaron que previo a cumplir los 18 años, dos de ellos trabajaban en el campo con sus padres, mientras que otro vendía diarios y helados. Luego, al cumplir los 18 años, les llegaba un telegrama para presentarse en los regimientos donde debían realizar el servicio militar; además el sorteo se comunicaba por radio.
Al tomarse Malvinas, los soldados fueron convocados para enlistarse, allí Jurena recordó: “la encontré a mi madre llorando, escuchó por radio que habían tomado Malvinas y que teníamos que ir a la guerra”.
“Quienes éramos clase 62 fuimos con una base de un año por realizar el servicio militar, nosotros teníamos 19 años, fuimos incorporados el 19 de marzo de 1981, el Coronel nos reunió y nos dijo, “soldados se tomó Malvinas, es posible que seamos incorporados a la base, preparen el equipo por si llega la orden estaremos atentos para ir”.
No fue la realidad de todos, a otros solo les avisaron por telegramas que debían ir al sur, que irían al sur, Andrada comentó: “Trabajaba de pintor y me llegó la cédula para revisación y luego la segunda cédula para incorporarnos, los oficiales no nos dijeron que iríamos a Malvinas”.
“Nos distribuían de diferente manera, no estuvimos todos en el mismo lugar, algunos pertenecíamos a logística y otros eran infantes”. Comentaron.
“Los ataques en Malvinas comenzaron entre las 1 y 2 de la madrugada, nos hacían un trabajo psicológico, durante toda la noche bombardeaban desde los barcos y no podíamos dormir, al amanecer comenzaban a tirotear”.
Sufrieron frío y hambre, ya que en algunos lugares la comida no llegaba porque los caminos estaban bloqueados y lo que llegaba era insuficiente. “El frio fue terrible, no teníamos abrigos para soportar eso, el viento sur cortaba, donde nosotros estuvimos, el sol salió una sola vez”; “nos daban sopa que se congelaba, parecían turrones y la teníamos que comer igual", “todos contarán distintas historias porque no estuvimos todos en el mismo lugar”.
Entre los combates más destacados mencionaron el primer ataque a Puerto Argentino, “Tuve miedo, fue el 1 de mayo, fue tremendo, el incendio, los gritos, fue terrible el desastre”.
“Después del 27 estuvimos 36 hs. en combate, vivíamos el momento a momento, creo que el enemigo no nos quería matar realmente, nos tenían identificados, sabían donde estábamos, querían que salgamos, cuando entramos en combate nos dimos cuenta que no estábamos realmente preparados”.
El rendimiento oficial se conoció el 14 de junio de 1982, y comentaron que sintieron mucha desazón, bronca e impotencia. Al conocerse la orden de rendición los soldados fueron tomados como rehenes por los ingleses, momento en que Flekestein agregó: “caminábamos en fila, no entendíamos lo que hablaban, pero hacíamos lo que hacía el de adelante, nos sacaron las armas y la ropa, a algunos nos hicieron bañar, nos subieron a un barco, ahí nos dieron comida, la comida era un lujo, pero poca”.
A pesar de lo vivido, los soldados destacaron, “no vimos a alguien que tuviese miedo en Malvinas, estábamos todos tan concentrados, no vimos a nadie llorando ni gritando que quería volver, como se dice”; “pasado un tiempo de haber vuelto, daba bronca escuchar que la gente comentaba: “el soldadito tenía miedo”, cuando no sentimos miedo en ningún momento”.
La vuelta a casa
Para el regreso, un tren los dejaba en Corrientes, desde ese lugar, cada uno de ellos se las arregló para volver a casa, Andrada recordó que algunos tomaban colectivos, “volvimos como un pasajero más, no nos esperó nadie, llegué con mi bolso y fui a la casa de mi abuela”; Flekestein tenía un tío que vivía en Corrientes, “llegué como pude hasta su casa, quería pedirle plata para el pasaje, me recibieron, me atendieron y me trajeron a mi casa el día siguiente”; mientras que Jurena volvió a dedo porque no podía pagar el pasaje, “llegué en colectivo hasta Sáenz Peña, después hice dedo y un camión me trajo hasta Castelli, ahí caminé hasta mi casa en el campo, mi papá no estaba cuando llegué”.
“Esta vivencia nos sirvió como experiencia para aprender a desenvolvernos en la vida, teníamos 19 años, es lo que nos tocó vivir, esto nos enseñó a valorar más a la familia, nos sentimos orgullosos de haber cumplido con el deber de defender el suelo argentino junto a los compañeros que estuvieron ahí, que fueron como hermanos”.
“Nos cuesta mucho hablar, recién hace unos años comenzamos a aflojarnos y contar lo que vivimos, es una lucha constante todos los días, pero en estas fechas la sentinas mas, el apoyo familiar es muy importante para nosotros”.
Todos ellos estuvieron de acuerdo en que, ante la situación hipotética de una nueva guerra y de ser convocados irían nuevamente, “creo que incluso ahora estaríamos mas preparados”, sin embargo, negaron que enviarían a sus hijos a una, “sería lo peor que podríamos hacer, enviar a un hijo a una guerra”.
Por últimos pidieron respeto hacia todos los héroes de Malvinas, por quienes volvieron y por loz que quedaron, “Pedimos el respeto al excombatiente, es lo más importante para nosotros, que nos reconozcan y nos agradezcan por defender a la Patria nos reconforta”.
RADIO FAN