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Castelli: golpeada por el agua y sostenida por la solidaridad

Luego del intenso temporal que azotó a Juan José Castelli, la ciudad atraviesa uno de los momentos más difíciles de los últimos años. En apenas unas horas cayeron cerca de 240 milímetros de lluvia, provocando anegamientos que afectaron a casi el 80% de la población.

Castelli: golpeada por el agua y sostenida por la solidaridad

Luego del intenso temporal que azotó a Juan José Castelli, la ciudad atraviesa uno de los momentos más difíciles de los últimos años. En apenas unas horas cayeron cerca de 240 milímetros de lluvia, provocando anegamientos que afectaron a casi el 80% de la población.

La magnitud del fenómeno dejó escenas que aún conmueven: barrios enteros bajo agua, viviendas con hasta 50 centímetros de agua en su interior y, en los casos más críticos, hogares donde el agua alcanzó la altura de la cintura. Las pérdidas fueron totales para muchas familias: muebles, electrodomésticos, ropa y recuerdos quedaron arrasados por la fuerza del temporal. Ante esta situación, numerosos vecinos debieron abandonar sus casas y buscar refugio en centros comunitarios.
La naturaleza no dio tregua. Pero en medio de la adversidad, emergió con fuerza el espíritu solidario de los castelenses.
Hombres, mujeres, jóvenes y adultos mayores se unieron sin distinciones para ayudar a quienes más lo necesitaban. Se organizaron colectas de ropa, alimentos, colchones, productos de limpieza y artículos de primera necesidad. Las ollas populares comenzaron a multiplicarse en distintos puntos de la ciudad, garantizando un plato de comida caliente para quienes lo habían perdido todo. Incluso, hubo quienes abrieron las puertas de sus propios hogares para alojar a familias damnificadas.
A la par, el compromiso también se hizo visible en acciones concretas: profesionales electricistas se ofrecieron a trabajar de manera gratuita para restablecer las conexiones en viviendas afectadas, mientras que otros vecinos colaboraron abriendo alcantarillas y desobstruyendo desagües para facilitar el escurrimiento del agua.
A tres días del desastre, el panorama empieza lentamente a cambiar. Algunos vecinos ya pudieron regresar a sus casas, aunque el dolor por lo perdido sigue presente. Sin embargo, la ayuda no se detiene: continúan las entregas de chocolatada, leche y alimentos, sostenidas por grupos de vecinos, trabajadores e instituciones que siguen firmes en su compromiso.
En medio de la devastación, Castelli también mostró su mejor cara. Porque cuando el agua arrasó con todo, fue la solidaridad la que sostuvo a una comunidad que, unida, busca ponerse de pie una vez más.

 

Radio Fan

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