Buenas estrategias para prevenir las enfermedades del corazón
La afección cardíaca es una de las principales causas de muerte, pero no es inevitable y se pueden cambiar algunos factores de riesgo.
Comienza con estos seis consejos para mejorar la salud de tu corazón:
1. NO FUMES NI CONSUMAS TABACO
Una de las mejores cosas que puedes hacer por tu corazón es dejar de fumar o de consumir tabaco sin humo. Incluso si no fumas, evita el humo de segunda mano.
El riesgo de las enfermedades cardíacas comienza a disminuir apenas un día después de dejar de fumar. Después de un año sin cigarrillos, este riesgo disminuye a aproximadamente la mitad del de un fumador. No importa cuánto o durante cuánto tiempo fumaste, comenzarás a notar los beneficios apenas dejes de fumar.

No hace falta ser un atleta para llevar una rutina de ejercicio físico, una de las claves de un corazón sano que se complementa naturalmente con una dieta.
2. AL MENOS DE 30 A 60 MINUTOS DE ACTIVIDAD AL DÍA
La actividad física regular y diaria puede reducir el riesgo de enfermedades cardíacas. La actividad física ayuda a controlar el peso. Asimismo, reduce las probabilidades de que se presenten otras afecciones que pueden suponer una sobrecarga para el corazón, como la hipertensión arterial, el colesterol alto y la diabetes tipo 2.
Si no ha hecho actividad física por un tiempo, es posible que tengas que avanzar poco a poco para conseguir estas metas. Sin embargo, deberías tratar de hacer como mínimo lo siguiente:
150 minutos a la semana de ejercicios aeróbicos moderados, como caminar a paso ligero
75 minutos a la semana de actividad aeróbica intensa, como correr
3. UNA DIETA SALUDABLE PARA EL CORAZÓN
Una dieta saludable puede ayudar a proteger el corazón, mejorar la presión arterial y el colesterol, y reducir el riesgo de tener diabetes tipo 2. Un plan de alimentación saludable para el corazón incluye lo siguiente:
Frutas y verduras
Frijoles u otras legumbres
Carnes y pescados magros
Productos lácteos bajos en grasa o sin grasa
Cereales integrales
Grasas saludables, como el aceite de oliva
El plan de alimentación de los enfoques dietéticos para detener la hipertensión (DASH, por sus siglas en inglés) y la dieta mediterránea son dos ejemplos de alimentación saludable para el corazón.
Limita la ingesta de los siguientes productos:
Azúcar
Hidratos de carbono procesados
Alcohol
4. MANTENER UN PESO SALUDABLE
Tener sobrepeso, especialmente en la mitad del cuerpo, aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardíacas. El exceso de peso puede llevar a afecciones que aumentan las probabilidades de desarrollar enfermedades cardíacas, incluidos la presión arterial alta, el colesterol alto y la diabetes tipo 2.
El índice de masa corporal usa la estatura y el peso para determinar si una persona tiene sobrepeso o es obesa. Un índice de masa corporal de 25 o más se considera sobrepeso y generalmente está asociado con un colesterol más alto, una presión arterial más alta y un mayor riesgo de enfermedades cardíacas y accidente cerebrovascular.
5. SUEÑO DE BUENA CALIDAD
Las personas que no duermen lo suficiente tienen un mayor riesgo de obesidad, hipertensión arterial, ataque cardíaco, diabetes y depresión.
La mayoría de los adultos necesitan por lo menos siete horas de sueño cada noche. Haz del sueño una prioridad en tu vida. Establece un horario de sueño y cúmplelo al acostarte y despertarte a la misma hora todos los días. Mantén tu dormitorio oscuro y silencioso, para que sea más fácil dormir.
Si cree que ha dormido lo suficiente pero siguecansado durante todo el día, hay que consultar un médico para saber si se necesita una evaluación que determine riesgos.
6. CONTROLAR EL ESTRÉS
Algunas personas lidian con el estrés de manera poco saludable, como comer en exceso, beber o fumar. Encontrar formas alternativas de controlar el estrés, como la actividad física, los ejercicios de relajación o la meditación, puede ayudar a mejorar la salud.
El cuerpo conoce la diferencia entre el estrés bueno y el estrés malo
Puede resultar sorprendente, pero desde el punto de vista médico, no todo el estrés es malo. Los niveles saludables de estrés ayudan a desarrollar la resiliencia, dice la licenciada en Medicina y Cirugía Safia Debar, experta en el manejo del estrés de Mayo Clinic Healthcare en Londres. En esta alerta para los expertos, la Dra. Debar explica la diferencia entre el estrés bueno y el estrés malo y cómo saber cuando está en peligro de sufrir una sobrecarga.
El estrés es una reacción física y psicológica a una demanda, y esa demanda puede ser cualquier cosa, dice la Dra. Debar. El estrés que es bueno para nosotros y que incluso puede darnos una sensación de bienestar es el eustrés, lo opuesto a la aflicción. "El mismo evento, por ejemplo, casarse, puede provocar cualquiera de los dos", dice la Dra. Debar.
"Se trata de cómo percibimos ese estrés y cómo el cuerpo lo maneja realmente", menciona la Dra. Debar. "El estrés crónico afectará todos los sistemas de órganos: es posible que sienta ansiedad, depresión y problemas digestivos, por ejemplo".
"El estrés provoca una cascada de reacciones en la mente y el cuerpo a medida que genera una respuesta al estrés", afirma la Dra. Debar. En condiciones de estrés normal, una persona comienza en un valor de referencia de relajación, se encuentra con un factor estresante, comienza la respuesta al estrés, alcanza un máximo y después vuelve a bajar al valor de referencia.
DIARIONORTE