Bailando la danza de la renuncia
Joey La Neve DeFrancesco, 23, llegó al hotel donde trabajaba para entregar su carta de renuncia. Se sentía frustrado por el bajo sueldo, un jefe robapropinas y las negativas a la sindicalización...
Joey La Neve DeFrancesco, 23, llegó al hotel donde trabajaba para entregar su carta de renuncia. Se sentía frustrado por el bajo sueldo, un jefe robapropinas y las negativas a la sindicalización. Llevó una banda musical de 7 personas que tocó una fanfarria cuando Joey le dio la carta a su (a partir de ese momento) exjefe. Se fueron bailando. Subieron la filmación a YouTube.
Marina Shifrin tiene 25 y escribe sosos textos para videos de celebridades. Se siente acosada y explotada por su jefe. En su oficina vacía filma “Un baile interpretativo para mi jefe al ritmo de Gone, de Kanye West”.
Marina baila en el baño, en los pasillos y sobre su escritorio, mientras un texto sobreimpreso explica los motivos de su renuncia. Apaga las luces. El texto final dice “Me fui”.
Se los llama QuitToks, o videos de renuncia. Expresan el desencanto ante el abusivo ambiente de trabajo. Hay mucho de bello en estas performances. El gesto de irse danzando, la vida vivida como espectáculo, una dulce justicia de millennials.
Algo más...
Los videos de renuncia son atractivos porque la experiencia del maltrato laboral es universal y reflejan –en palabras de la socióloga Ann Swidler– “una ruptura del contrato social según el cual si trabajás duro y cumplís las reglas, el sueño americano estará ahí para vos”. ß
Fuente: https://www.lanacion.com.ar/opinion/bailando-la-danza-de-la-renuncia-nid08042023/