
Alberto Fernández, en Nueva York: un día liviano y una agenda definida sobre la marcha antes de ver a Joe Biden
NUEVA YORK.- Un día antes de viajar a Washington a la reunión bilateral más importante de su gestión, el presidente Alberto Fernández arrancó el día con una charla por Zoom con Luis Caffarel...
NUEVA YORK.- Un día antes de viajar a Washington a la reunión bilateral más importante de su gestión, el presidente Alberto Fernández arrancó el día con una charla por Zoom con Luis Caffareli, el investigador argentino de la Universidad de Texas en Austin, galardonado con el “Nobel” de matemáticas. Fernández y el resto de los funcionarios que lo acompañan en la comitiva tuvieron un día liviano, sin agenda pública. A la espera del encuentro en la Casa Blanca, y en medio de un ambiente muy caldeado en la Argentina por el deterioro de la economía y las tensiones políticas inherentes a la pelea por la Casa Rosada, en el anillo de confianza de Alberto Fernández veían la cita con Biden como una muestra nítida de respaldo internacional que suma “perspectiva de estabilidad”.
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Luego de almorzar en The Capital Grille, en el convulsionado Midtown de la Gran Manzana, Fernández tenía previsto ir a ver una muestra de arte y a académicos argentinos en el consulado argentino, antes de una cena, cerrada, con ejecutivos y analistas de Wall Street en el Council of the Americas, el plato fuerte de su paso fugaz de 48 horas por Nueva York. La agenda se iba definiendo sobre la marcha –una visita al Museo de Arte Moderno (MoMA) quedó suspendida, y se esperaba confirmación de una reunión con Antonio Guterres en las Naciones Unidas–, mientras a la par se pulían los últimos detalles de la reunión en la Casa Blanca.
Por el primer piso del Park Hyatt, ubicado sobre la calle 57, a dos cuadras del Central Park, la comitiva se movió sin vértigo. A media mañana se vio al canciller Santiago Cafiero vestido con jeans y una remera de los Stones, y el secretario General de la Presidencia, Julio Vitobello. Ambos desayunaron en el restaurante del hotel. Vitobello y el embajador Jorge Argüello aprovecharon la mañana para trotar por el Central Park. Las dos actividades en la agenda quedaron para la tarde. El martes solo estaba previsto el viaje a Washington, donde se sumará a la comitiva el ministro de Economía, Sergio Massa.
El encuentro en la Casa Blanca llega en medio de una semana clave para la Argentina. El board del Fondo Monetario Internacional (FMI) debe aprobar el último acuerdo entre el Gobierno y el staff para flexibilizar las metas del programa económico y mantener los ingresos de divisas para hacer frente a los pagos de la deuda con el organismo.
La bilateral con BidenEl Gobierno buscó la reunión bilateral con Biden sin descanso. La visita a la Casa Blanca le dará un impulso visual a la relación entre Estados Unidos y la Argentina, que este año cumple 200 años, y le dejará un bonus a Alberto Fernández: será el primer presidente peronista desde Néstor Kirchner que se sentará al lado de un mandatario norteamericano en la residencia oficial, una foto que Cristina Kirchner buscó con Barack Obama, y nunca consiguió. En medio de una cruda interna en el Frente de Todos, muy cerca del Presidente veían a la reunión, más bien, como suerte de una validación internacional. “Alberto ha sido un pilar de estabilidad en la región”, dijo un integrante de la comitiva presidencial, esbozando un contraste con una región que tuvo varios episodios de convulsión en los últimos años.
La Casa Blanca planteó como temas los minerales críticos, el cambio climático, el espacio y la tecnología, la democracia, los derechos humanos y la cooperación económica. El Gobierno no anticipó formalmente una lista de temas, aunque fuentes oficiales sí adelantaron que Alberto Fernández llevará a la reunión el reclamo por los sobrecargos del Fondo Monetario Internacional (FMI), una cruzada infructuosa que la Casa Rosada ha desplegado en los foros internacionales. Acuciada por la escasez de dólares, la Argentina mantiene varias disputas comerciales con Estados Unidos, incluidas las trabas para las exportaciones de biodiesel, acero, aluminio, y cítricos, entre otros productos. Pero no se esperan anuncios.
“La reunión es el mensaje. El encuentro es el mensaje, y habla claramente de la buena sintonía que hemos logrado establecer entre la administración norteamericana y el gobierno argentino”, había dicho a LA NACION el embajador Jorge Argüello.
La reunión bilateral tiene previstos dos segmentos. Primero, Biden y Alberto Fernández tendrán una conversación en el Salón Oval, y luego –se prevé, aunque no está confirmado aún– una reunión de trabajo ampliada con los funcionarios y los embajadores de ambos países. Habrá un comunicado final, y se definirá una agenda de trabajo para guiar el trabajo bilateral a futuro. Wendy R. Sherman, número dos del Departamento de Estado, podría visitar pronto el país como secuela de la reunión, anticiparon fuentes oficiales.
En Washington, Alberto Fernández se hospedará en el InterContinental Willard, muy cerca de la Casa Blanca, y no en Blair House, la residencia oficial para huéspedes del gobierno norteamericano, donde se alojaron Luiz Inácio Lula da Silva en su reciente visita a la capital norteamericana, y Mauricio Macri cuando viajó para ver a Donald Trump.