
ACOSO ESCOLAR: EL BULLYING Y LA NECESIDAD DE ACTUAR ANTES DE QUE SEA TARDE
El caso de una adolescente de Resistencia reaviva la alarma sobre el bullying y expone la urgencia de intervenir a tiempo para evitar consecuencias irreparables.
El caso de la muerte de Fernanda Almada, una adolescente de 17 años de Resistencia, quien había denunciado acoso escolar sistemático que, según su familia, no fue abordado adecuadamente por la institución, reabrió el debate sobre el bullying y la falta de respuestas efectivas para prevenirlo, mientras se investigan responsabilidades de directivos y docentes la familia exige justicia.
En este marco la Licenciada en Psicología Rocío Soto de Castelli en diálogo con César Medina de Radio Fan, explicó que el acoso escolar no es un hecho aislado ni menor, sino un proceso sostenido que puede tener consecuencias graves. “El bullying genera un estrés crónico que puede derivar en depresión, baja autoestima y, en casos extremos, el suicidio”, afirmó.
La profesional advirtió que, si bien en la actualidad existe mayor visibilización del tema, muchas veces las acciones de prevención resultan insuficientes o llegan tarde. “Se habla más, pero no siempre se logra intervenir de manera efectiva para evitar que estas situaciones escalen”, señaló.
Soto remarcó que existen señales claras a las que se deben prestar atención, como la negativa a asistir a la escuela, el aislamiento, los cambios bruscos de humor, la tristeza persistente, la caída en el rendimiento académico, las dificultades para dormir o la pérdida de interés en actividades que antes generaban entusiasmo. “Muchas veces los chicos no hablan por miedo, vergüenza o porque sienten que no fueron escuchados cuando intentaron contar lo que les pasaba”, explicó, y advirtió que ese silencio suele profundizar el daño.
En ese sentido, sostuvo que la responsabilidad no recae únicamente en quien ejerce la agresión. “Toda la comunidad educativa tiene un rol: directivos, docentes, preceptores y también las familias. Cuando hay señales, se debe intervenir de manera inmediata”, aseguró. También destacó la necesidad de contar con protocolos claros dentro de las instituciones y de trabajar en la construcción de entornos seguros, donde se promueva el respeto, la empatía y la inclusión.
La especialista también alertó que el bullying no se limita al ámbito escolar; puede presentarse en clubes, actividades deportivas o espacios recreativos, donde en muchos casos, quienes están a cargo no cuentan con la formación necesaria para detectar situaciones de acoso o actuar a tiempo. “A veces no hay intención de dañar, pero sí falta de herramientas para intervenir correctamente”, señaló.
Respecto al rol de la familia, enfatizó la importancia de generar espacios de diálogo y confianza; "es fundamental que los chicos sientan que pueden hablar y que lo que les pasa es importante. No hay que minimizar ni restar importancia a sus emociones”, afirmó. En ese marco, recomendó estar atentos a los cambios de conducta y, ante la sospecha de que algo no está bien, buscar ayuda profesional. “No siempre los padres pueden abordar solos estas situaciones, y recurrir a un especialista puede ser clave”, indicó.
El caso de Fernanda vuelve a poner en evidencia la urgencia de actuar a tiempo frente ante una problemática que, lejos de ser menor, puede tener consecuencias irreparables. La prevención, coinciden los especialistas, comienza con la observación, el acompañamiento y la intervención temprana.
Detrás de cada situación de bullying hay señales que, si son atendidas a tiempo, pueden evitar desenlaces trágicos. Por eso, el desafío no solo es hablar del tema, sino asumir un compromiso real para detectarlo, enfrentarlo y prevenirlo.
RADIO FAN
Imagen ilustrativa.