Aprendizaje combinado: una opción para la educación en la «nueva normalidad»

La educación a distancia que realizan desde hace dos meses y medio unos 14 millones de estudiantes en el país por la pandemia del coronavirus trastocó las rutinas de sus familias y las de miles de docentes.

Es que el 15 de marzo pasado, el Gobierno suspendió las clases presenciales para evitar la propagación del Covid-19 en todos los establecimientos de nivel inicial, primario y secundario -tanto público como privado- y para asegurar la continuidad pedagógica dispuso el uso de la tecnología para impartir clases on line.

El proceso es inédito ya que, de acuerdo a la Ley de Educación Nacional vigente desde 2007, no se puede impartir enseñanza a distancia a alumnos menores de 18 años.

Sin embargo, el 21 de mayo pasado la Cámara de Diputados aprobó y mandó al Senado un proyecto de ley que la permite cuando exista una emergencia.

El proyecto estipula que se podrá recurrir a esa modalidad cuando así lo habiliten el ministerio de Educación y cada una de las jurisdicciones, como ocurre ahora con las restricciones impuestas por el aislamiento social, preventivo y obligatorio (ASPO).

Ante este escenario, el aprendizaje combinado aparece como una opción para la educación en la “nueva normalidad”.

¿Qué es el aprendizaje combinado?

Se trata de una mezcla de clases en persona y a distancia en las que ambas se combinan en cualquier proporción, sin que ninguna sea inferior o superior a la otra cuando se trata de calificar o evaluar la participación en el aula.

Según las conclusiones a las que llegó Acer for Education, un programa global que incluye tecnologías y soluciones de software para entornos educativos, aprender ya no se trata de memorizar hechos y responder preguntas de una prueba, sino de “aplicar el conocimiento a situaciones de la vida real y saber dónde encontrar información confiable”.

Además, considera que el rol de los maestros en un entorno de aprendizaje combinado es “dar orientación, apoyo y actuar como moderadores de la discusión y dar dirección y retroalimentación a los proyectos de los estudiantes”.

El aprendizaje combinado estaría en línea con lo que expresó el ministro de Educación, Nicolás Trotta, quien en una charla virtual con el titular del Sindicato Argentino de Docentes Privados (Sadop), Jorge Kalinger, anunció el pasado 13 de mayo que «no habrá clases presenciales antes de agosto» próximo.

En aquella conversación trasmitida en vivo por la fanpage de Facebook del Sadop, que fue visualizada por unos 29 mil usuarios, Trotta aseguró que en un principio habrá que convivir con “un esquema dual de enseñanza (virtual y presencial)”.

Sin embargo, el aprendizaje combinado presenta el desafío de salvar la brecha digital.

En ese sentido, el proyecto de educación a distancia aprobado en Diputados dispone que para aplicar esta metodología «deberá atenderse la provisión de recursos tecnológicos y de conectiviad que promuevan la igualdad educativa con condiciones de calidad».

Por su parte, el profesor de Literatura y uno de los creadores del modelo de transformación educativa «Horizonte 2020» en Cataluña, «Pepe» Menéndez, sostiene que «afrontar las prioridades de una situación de emergencia como ésta también significa tomar conciencia y decidir a qué estamos dispuestos a renunciar».

«Está siendo tiempo de cambio profundo y de cuestionamiento del propio paradigma. Algunas prácticas que estamos utilizando probablemente se queden», subraya Menéndez en la publicación Panorama de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI).

Por su parte, el Sadop le elevó a Trotta una propuesta para reorganizar el trabajo educativo en «los actuales tiempos de excepción» que incluye:

-Horarios fijos para consultas interactivas y el contacto con los alumnos, madres/padres o directivos para ordenar la agenda laboral-personal de los trabajadores de la educación.

-Que el empleador provea los elementos necesarios para desarrollar la actividad de los maestros.

-Un plus compensatorio por los gastos de luz, datos móviles, teléfono e Internet que el docente tiene en su casa.

-Que el empleador ofrezca capacitación y formación en las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC).

-Determinar la figura de un facilitador digital para ayuda y asistencia.

-Derecho a la desconexión digital para respetar el tiempo de descanso, planificar la jornada laboral y cuidar la salud.

Fuente: minutouno.com/diario21

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