El coronavirus se esparce por América Latina

La tendencia encendió las alarmas en la Organización Mundial de la Salud, que el viernes señaló que la región, y sobre todo Sudamérica, “es el nuevo epicentro de la enfermedad”. La mirada está puesta en Brasil, donde los nuevos positivos superaron los 20.000 el viernes y los 16.000 el sábado. Con 347.000 casos y más de 22.000 muertos, el gigante latinoamericano está segundo en el podio de contagios, solo detrás de Estados Unidos y adelante de Rusia.

La propagación del virus en Brasil coincide con el descalabro político. El presidente Jair Bolsonaro está en guerra abierta contra los gobernadores que aplican el confinamiento en sus regiones. El líder ultraderechista ve detrás de la cuarentena una mano negra dispuesta a arruinar la economía de Brasil y, con ello, su Gobierno. Las diferencias de estrategia alimentaron un cóctel explosivo. El país suma 22.013 muertes por la covid-19, según el último balance del Ministerio de Sanidad. Brasil es, además, uno de los que menos test ha hecho a su población, por lo que el subregistro de casos es superior a otros países como Estados Unidos.

Desde el comienzo de la pandemia, Brasil ha contabilizado otras 11.730 muertes por síndrome respiratorio agudo grave (SARS), una condición causada por la covid-19, pero también por otras enfermedades. Sanidad nunca sabrá cuántos de estos decesos fueron causados por el nuevo coronavirus. El Gobierno admite que esto se debe a que los pacientes han sido mal analizados o a que la muestra no se recolectó correctamente. “Como no hay otra epidemia relevante en el país, grandes porcentajes de estas más de 11.000 muertes se deben a la covid», ha explicado el epidemiólogo Antonio Silva Lima Neto.

Aunque el Gobierno ha prometido expandir el número de pruebas disponibles hasta los 17 millones antes de final de mes, ha distribuido menos de la mitad. Las autoridades ni siquiera saben cuál es el número total de pruebas realizadas porque no ha podido agregar a los datos que recopila (solo con laboratorios públicos) las pruebas de la red privada de sanidad.

La situación en los vecinos de Brasil es dispar. Argentina extendió el sábado otras dos semanas el confinamiento obligatorio que rige desde el 20 de marzo. Ha mantenido a raya al virus, con 11.353 positivos y 445 muertos, pero teme ahora que el costo económico sea inmanejable. La actividad cayó 11,5% interanual en marzo, con solo diez días de cuarentena. Abril mostrará las cifras de un derrumbe sin precedentes. Con su deuda externa en default técnico, el Gobierno de Alberto Fernández negocia contrarreloj con sus acreedores un canje de bonos que evite males mayores. Chile, en cambio, tiene una economía robusta pero suma problemas sanitarios. Los casos superan los 62.000 y las camas de UCI ya dan muestras de saturación. Las demandas sociales, paralizadas por la cuarentena, se han reactivado con reclamos de trabajo y alimentos en los barrios más pobres de la capital.

Las estadísticas oficiales colocan a Venezuela como uno de los países con menos casos: 944 positivos y 10 muertos. Pero los contagios se han disparado 40% durante la última semana, un crecimiento que evidencia que la situación puede cambiar rápidamente. Ecuador ha registrado ya 5.082 muertos, mientras que en Perú, el presidente Martín Vizacarra ha prorrogado por quinta vez el toque de queda que debía concluir este domingo, una medida extrema que no ha logrado detener la propagación del virus. Con 115.000 positivos y 3.373 muertos, Perú es el segundo país de la región con más infectados. Colombia, con 20.177 registros de coronavirus, sumó 23 muertos a los 673 que tenía el viernes, y 1.046 nuevos positivos, su mayor registro diario desde el inicio de la pandemia. Como sucede con grandes urbes como Buenos Aires, Santiago o São Paulo, Bogotá es la ciudad más golpeada del país.

México, en tanto, vive el momento álgido de la pandemia. El sábado, se contabilizaron 3.329 casos positivos, la cifra diaria más alta desde que el 30 de marzo pasado se decretase la emergencia sanitaria. Desde entonces, se registraron 7.179 muertos y casi 66.000 contagios detectados a pesar de las pocas pruebas que se realizan.

La gestión de la crisis ha provocado muchas críticas y graves denuncias periodísticas ante la errática gestión de la misma o la sospecha de que se ocultan centenares de casos. Hace una semana, las autoridades anunciaron que lograron «aplanar la curva” y en los últimos días presentaron un plan para el regreso a la “nueva normalidad”. Sin embargo, el país alcanza cada día cifras récord de fallecidos y la pandemia golpea con dureza la Ciudad de México, que suma casi 1.600 fallecidos, al Estado de México, el área que rodea la capital, con 1.200 muertos, y los Estados de Baja California, Tabasco y Sinaloa.

Después de muchos días burlándose de los efectos del virus, el presidente Andrés Manuel López Obrador propuso a principios de abril un confinamiento voluntario que durará hasta el 1 de junio, aunque son los Estados y municipios los que gestionan la dureza del mismo. Las medidas han detenido por completo la actividad económica del país, paralizando lugares como Monterrey, Guadalajara, la franja industrial de El Bajío, el turismo de Cancún o las maquilas que atienden la demanda en Estados Unidos. Las consecuencias económicas dibujan uno de los panoramas más negros de la región, con una caída de entre el 10% y el 12% del PIB.

Mientras crecen las estadísticas de América Latina, sigue el descenso en Europa, que contabiliza el 25,3% de los casos mundiales. Según la OMS en la región del Mediterráneo se localiza el 12% de los contagiados y en Asia el 7%. En África, apenas se han registrado el 2,8%.

El País.-

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