La Vitamina C y su rol en la inmunidad

La potencia antibacteriana de la vitamina C (ácido ascórbico o ascorbato) se conoce desde principios del siglo XX, pero las observaciones clínicas de este hecho se vieron opacadas por el descubrimiento de la penicilina (1928), que desvió la atención de los investigadores en esa dirección.

La primera línea de defensa del organismo contra las infecciones es la piel y nuestras mucosas (bucal, nasal, etc.). Pero, una vez que los gérmenes ingresan, la próxima defensa del organismo son los leucocitos o glóbulos blancos; Estos soldados inmunológicos devoran a los gérmenes invasores. Mientras más vitamina C circula por nuestro cuerpo, más potencia fagocítica (devoradora) tienen nuestras células defensoras. No resulta raro entonces que la falta de ácido ascórbico este asociado a una debilidad inmunológica.

El ácido ascórbico es también un agente antiviral con capacidad para lidiar virus como el herpes simple, pasando por el virus de la rabia, la poliomielitis y las virosis respiratorias.

Cuando nuestro organismo está bajo ataque microbiano, la cantidad de vitamina C puede llegar a ser dramáticamente superiores (50 veces o más) a la cantidad que ordinariamente necesitamos. Lo que significa que, si bien hoy me basta con unos 6 gramos por día para una salud óptima, mis necesidades celulares podrían multiplicarse por diez o más si sufro una quemadura extensa o me contagio de mononucleosis infecciosa.

Un modo de incorporar cierta cantidad terapéutica de vitamina C es tomar cada día el jugo de varios limones disuelto en abundante agua. Puedes conseguir 200 miligramos de vitamina C al comerte un mamón pequeño, que tiene alrededor de 96 miligramos, y unas rodajas de pimientos rojos, que conllevan unos 117 miligramos. Una forma más rápida de obtener una dosis aún mayor es a través de polvos o suplementos, que pueden proporcionarle hasta 1.000 miligramos de vitamina C.

Concluyamos diciendo, que la vitamina C es un nutriente esencial, que puede consumirse en dosis nutricionales, pero también en “dosis farmacológicas”. Tampoco hay que hacer una panacea de la misma, peo si reflexionar sobre sus propiedades. Además, cada persona es distinta y no se puede generalizar una indicación.

Fuente: Diario21.tv, Medline Plus y Archivo personal

Consultor Medico: Dr. Rene A. Triviño G. – M.P. 5812 – Medicina Integrativa

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