Trump y Kim ya están reunidos en Singapur

Donald Trump y Kim Jong Un celebran este martes un encuentro histórico y hasta hace poco inimaginable tras décadas de tensiones. Los dos hombres, de recorrido y estilos radicalmente distintos y con más de 30 años de diferencia, ya hablaban en Singapur.

Los dos mandatarios caminan por la galería del hotel hacia el escenario embanderado donde estrecharían sus manos.
El esperado apretón de manos entre el presidente estadounidense y el dirigente norcoreano, previsto a las 10 (23 de la Argentina) en un hotel de lujo, será observado por millones de personas en todo el mundo y tendrá un lugar en los libros de historia. Ambos líderes se reunían a solas, antes de un encuentro con sus equipos respectivos y una comida de trabajo.

Pero, a pesar del espectacular acercamiento diplomático de los últimos meses, persisten numerosas incógnitas respecto a la cumbre entre los dos dirigentes. Trump, que lleva poco más de 500 días en la Casa Blanca, afronta uno de los momentos más importantes de su presidencia en el escenario internacional, donde ha disgustado a numerosos mandatarios, incluidos algunos de los aliados de EEUU.

En una serie de tuits publicados el martes por la mañana desde Singapur, Trump indicó que los preparativos de la reunión “iban bien”. “Pronto sabremos todos si puede haber o no un acuerdo real, a diferencia de los del pasado”, tuiteó, antes de atacar en otro mensaje a los “haters y perdedores” que consideran la cumbre como una concesión arriesgada a Kim, con el que el presidente estadounidense intercambió amenazas e insultos durante meses.

La desenvoltura de Kim

Kim Jong Un, que hasta este año no había realizado ninguna visita oficial al extranjero, apareció muy desenvuelto ante las cámaras durante su encuentro con el primer ministro singapurense. El lunes por la noche, el líder norcoreano, que dirige uno de los países más herméticos del mundo, disfrutó de una salida por Singapur, cuyos lugares turísticos más emblemáticos visitó, visiblemente encantado. ¿Cómo van a hablarse los dos mandatarios? ¿Será Donald Trump tan efusivo como puede ser con sus homólogos de las grandes potencias? ¿Cuánto tiempo durará el encuentro? Unas preguntas cuyas respuestas esperan los cerca de 5.000 periodistas que, según el gobierno estadounidense, viajaron a Singapur para cubrir la cumbre. El arsenal nuclear norcoreano, que provocó una serie de sanciones de la ONU a lo largo de los últimos años, será la cuestión central de las conversaciones.

El jefe de la diplomacia estadounidense Mike Pompeo, que se entrevistó dos veces con Kim Jong Un en poco tiempo, aseguró el lunes que las conversaciones entre Washington y Pyongyang habían avanzado rápidamente en los últimos encuentros y dijo ser “muy optimista en cuanto a las posibilidades de éxito”.

Pompeo afirmó que Estados Unidos estaba dispuesto a aportar a Corea del Norte “garantías de seguridad únicas, diferentes” de las propuestas hasta ahora, a cambio de una desnuclearización “completa, comprobable e irreversible”. Corea del Norte, que multiplicó desde 2006 los ensayos nucleares y balísticos, se ha declarado a favor de la desnuclearización aunque nunca ha entrado en detalles sobre la forma de llevarla a cabo.

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