Hipo e hipertiroidismo: Cuáles son los seis nutrientes esenciales para su buen funcionamiento

“Cada una de nuestras células dependen de estas hormonas para su crecimiento normal y desarrollo, y para regular funciones tales como la producción de energía y calor”, explicó la médica especialista en nutrición Virginia Busnelli, (MN 110351). De ahí que muchos hablen de esta pequeña glándula como “el motor” del organismo.

Son las disfunciones más usuales de la tiroides, uno de los órganos endócrinos más grandes del organismo, cuya función principal es la de producir, almacenar y liberar las hormonas que regulan el metabolismo general. Suele decirse que “es el motor” del cuerpo. Consejos para cuidarla.

La glándula tiroides es uno de los órganos endócrinos más grandes del organismo. Está situada en la base del cuello, por delante de la tráquea y formada por dos lóbulos unidos en el centro por una delgada banda de tejido, formando una estructura similar a una mariposa.

Comandada por dos estructuras centrales, localizadas en el cerebro y conocidas como hipotálamo e hipófisis, juntas generan un eje de trabajo en el cual la función principal de la tiroides es producir, almacenar y liberar cantidades suficientes de dos hormonas llamadas tiroxina y triyodotironina (T4 y T3), encargadas de regular el metabolismo general del organismo y equilibrar el crecimiento y grado de funcionalidad de otros sistemas del cuerpo.

La glándula tiroides es uno de los órganos endócrinos más grandes del organismo

En el Día Mundial de la Tiroides, la directora médica de Crenyf y miembro de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN) resaltó que “es muy importante tener en cuenta que para la producción de éstas hormonas, la glándula necesita del yodo que ingresa con los alimentos y que las células tiroideas absorben desde la sangre y lo combinan con el aminoácido tirosina para producir estas dos hormonas tiroideas”. “Cuando el organismo necesita hormonas tiroideas, se liberan al torrente sanguíneo, de ésta manera resulta interesante destacar que dichas hormonas afectan la frecuencia cardíaca, el nivel de colesterol, el peso corporal, el nivel de energía, la fuerza muscular, las condiciones de la piel, la regularidad menstrual, la memoria y muchas otras funciones, responsabilizándose en gran parte de nuestra salud y bienestar”, amplió.

Por su parte, la médica endrocrinóloga María Alejandra Rodríguez Zía (MN 70.787) reforzó: “La tiroides es una de las glándulas más importantes que tenemos en nuestro cuerpo. Como regulador de la producción de hormonas y del metabolismo, necesita funcionar correctamente para mantener una buena salud”.

Y tras remarcar que “los problemas de tiroides afectan a millones de personas de todo el mundo”, la especialista aseguró que existen alimentos que se pueden incorporar a la dieta para ayudar a mantener la tiroides saludable, nutrientes específicos para mantener un correcto funcionamiento.

Zinc

Este nutriente representa la primera carencia que se necesita para que la tiroides falle. “Juega un papel fundamental ya que actúa como vehículo para que la T3 llegue al ADN de cada una de nuestras células y cumpla su función, cualquiera que esta sea, según el órgano”, explicó Rodríguez Zía.

El zinc favorece con el correcto funcionamiento de la glándula prostática y el desarrollo de los órganos reproductivos, previene el acné al regular la actividad de las glándulas sebáceas, interviene en la síntesis proteínas y en la síntesis de colágeno, colabora con la cicatrización de heridas, es protector hepático, es esencial para formar los huesos y ayuda a mantener los sentidos del olfato, el gusto y las funciones oculares normales, entre otras tantas funciones.

Se encuentra en una amplia variedad de alimentos ricos en proteínas, como la carne, alimentos de mar, la yema de huevo, hígado, y alimentos de origen vegetal como las algas, las legumbres, nueces de pecán, y la soja.

Yodo

Otro mineral conocido porque su carencia hace que la glándula no funcione es el yodo. Sin suficiente yodo, la tiroides simplemente no puede producir sus hormonas.

El yodo es un oligoelemento que se encuentra principalmente en los mariscos, algas, plantas que crecen en suelos ricos en yodo, sal de mar sin refinar y sal de mesa yodada. “La sal yodada es la base para conseguir el yodo en nuestra alimentación. Ante su falta, es bueno conocer el agua de mar, que nos provee de todos los minerales en forma sinérgica, incluido el yodo, cocinar con agua de mar es una buena alternativa para no caer en esta carencia y sufrir de alteraciones en el funcionamiento de esta glándula”, aportó la experta.

Selenio

Se considera como uno de los nutrientes más importantes que ayuda a regular los niveles de la tiroides. “Sin selenio no hay hormona tiroidea activa, no funciona aunque haya salido de la hormona tiroidea denominada T4, no se puede transformar en la hormona activa denominada T3”, aseguró Rodríguez Zía, quien resaltó que “este mineral tiene carencias en toda la población argentina porque el selenio no es parte del suelo de este país”.

Los alimentos naturalmente ricos en seleniomuchas veces no llegan a mantener los niveles suficientes y suele ser necesario suplementarlo
“Carecemos de selenio óptimo, no consumimos productos del mar a diario y nuestro suelo no tiene selenio: todos tenemos carencia del mismo -remarcó la especialista-. Un bajo nivel de este mineral puede producir el desarrollo de enfermedades del corazón, hipotiroidismo y facilidad para contraer gripes y catarros”.

Los alimentos naturalmente ricos en selenio, especialmente las nueces y pescados, muchas veces no llegan a mantener los niveles suficientes y suele ser necesario suplementarlo.

También está presente en el arroz integral, quinoa, trigo sarraceno, pasas de uva, cebolla, ajo, productos de origen animal como el queso y los huevos, el pollo, carne de vaca, y también en algunos pescados como el atún. Los mariscos son también importantes fuentes de selenio.

Litio

Uno de los principales y más rápidos nutrientes que frenan la salida de la hormona tiroidea es el litio.

“Toda persona que está medicada con litio va a tener un hipotiroidismo totalmente adquirido y también reversible es decir, que sacando el litio la glándula vuelve a funcionar perfectamente”, explicó Rodríguez Zía, quien puntualizó que “cerca de un 20% de los pacientes tratados con litio desarrollan hipotiroidismo manifiesto. Las causas de este fenómeno son la capacidad del litio para interferir con la producción y liberación de hormonas tiroideas”.

Vitamina A

La vitamina A funciona como una hormona que llega hasta el ADN como mediadora de la acción de la hormona tiroidea, que también funciona actuando sobre el ADN de todas las células.

“No hay ni una célula de nuestro cuerpo que quede sin ser receptora de la hormona tiroidea y por ello para esta acción es necesaria una dosis adecuada de vitamina A, que muchos por carencias nutricionales no tienen las cantidades necesarias”, detalló la endocrinóloga, quien enumeró como fuentes de vitamina A a los los beta carotenos, pigmentos naturales que se pueden encontrar en frutas y hortalizas de color rojo, naranja y amarillo, o también en vegetales verdes oscuros.

Las principales fuentes de vitamina en el reino animal, son la yema de huevo y el aceite de hígado de pescado. Entre los vegetales, zanahoria, batata, calabaza, zapallo, ají, espinacas, lechuga, brócoli, coles de Bruselas, tomate; y en las frutas, damasco, durazno, melón, papaya, mango.

Hierro

Otro mineral que muchas personas carecen es el hierro, de vital importancia dentro de la glándula tiroides para que se produzca la síntesis de la hormona tiroidea.

Si una persona está muy anémica, la carencia de hierro puede ser un motivo de que la glándula no esté funcionando.

“Si se necesita incrementar el hierro en sangre, se puede dar agua de lentejas, hirviendo una buena cantidad de lentejas y bebiendo el agua donde se concentra el hierro -recomendó la especialista-. Las fuentes de alimentos ricos en hierro incluyen carne (especialmente hígado), pollo, pescado, almejas, ostras, legumbres, espinacas y hortalizas de hoja verde. Pese a la creencia generalizada, la leche, es una fuente pobre de hierro”.

Las enfermedades más comunes de la tiroides

Las dolencias que puede presentar esta glándula pueden clasificarse en alteraciones estructurales y funcionales.

Dentro de las estructurales, el bocio, es el incremento del tamaño de la glándula tiroides más allá de los límites normales considerados como de 20 gramos. “El bocio suele clasificarse de acuerdo a su morfología en: difuso (agrandamiento homogéneo de toda la glándula) o nodular (aparición de una o más protuberancia localizada en los lóbulos tiroideos) -detalló Busnelli-. Puede tratarse de un bocio uninodular (nódulo tiroideo) o multinodular (más de un nódulo en la glándula). Esta alteración de la glándula tiroides es una manifestación clínica de múltiples patologías que pueden afectarla”.

Las alteraciones de funcionamiento más conocidas son el hipotiroidismo y el hipertiroidismo, disfunciones que pueden ser acompañadas o no del aumento del tamaño de la glándula.

Se estima que en la Argentina aproximadamente 2 millones de personas sufren hipotiroidismo
El hipotiroidismo se trata de una disminución en la producción de hormonas tiroideas, el paciente hace un uso más lento de su energía, manifestándose con cansancio excesivo, decaimiento, sueño, fatiga, pérdida de memoria, angustia sin causa, sensación constante de frío, constipación, aumento de peso o mayor dificultad para adelgazar a pesar de la dieta y el ejercicio, dolor articular o muscular, caída exagerada de cabello, uñas quebradizas, piel seca y descamante y trastornos en la función reproductiva como alteración de las menstruaciones o infertilidad.

El hipertiroidismo, al contrario del primer caso, se caracteriza por un exceso de la función de la glándula tiroidea y aceleración de todas las funciones consultando frecuentemente por ansiedad, irritabilidad, taquicardia, pérdida de peso con un apetito normal o incluso mayor, ojos saltones, nerviosismo, temblor de manos, caída de cabello, diarrea, sudoración mayor a la normal y calor.

Para ambas patologías, existe tratamiento eficaz que con diagnóstico, tratamiento y controles oportunos los pacientes recuperan su vida normal.+ç

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