En caso de suba excesiva aconsejan mudar la marca del medicamento

Atento a que los aumentos de precios y la inflación continúan su escalada, La Voz del Chaco buscó conocer cuál es la situación en un producto delicado para la población como son los medicamentos. Para esto consultó al presidente de la Cámara de Farmacias de la provincia, Carlos Larcher. El referente del sector explicó que «los medicamentos están sin ningún tipo de freno, ni de tope, ni de techo, se van moviendo, hay incrementos depende a los rangos, de los laboratorios, y de la presentación, no hay un número fijo o porcentaje», afirmó. Es decir que no existe un porcentaje fijo: «No hay un incremento lineal, hay aumentos de acuerdo a cada medicamento, rango y laboratorio», aseveró.
No obstante aseguró que estas modificaciones no están atadas directamente a la cotización de la moneda extranjera: «No hay un promedio, y tampoco están atado en forma directa a la suba del dólar, pero si se mueven, varían», reconoció. Al mismo tiempo consideró que «hay que tener cuidado en lo que se dice porque hay mucha gente que le encanta generar confusión en la población, entonces dicen que los medicamentos aumentaron un 30% pero ese medicamento lo usa el 0,1% de la población por lo tanto es irrelevante ese medicamento. En cambio hay medicamentos que aumentan el 2% y ese lo toma la mayoría de la población», comparó.

Nuevo convenio del PAMI
Mientras que el mercado farmacológico define sus precios según sus conveniencias y sin ningún tipo regulación, Larcher indicó que «hay un nuevo escenario a partir de la firma del convenio del Pami, que cubre a los 5 millones de afiliados, los cuales todos usan los medicamentos o el 92% lo hacen, y ese esquema que decidió implementar el Gobierno de acá a un año es para bajar los precios que paga Pami, no para bajar la prestación, sino los precios, en un esquema gradual en el que se va a comenzar aplicar a lo que se llama precio por monodroga», describió. «Eso va a afectar a las cajitas que estén atadas a esa monodroga, pero el plan es que de acá a un año, bajar casi un 40% el valor que paga Pami para hacer más racional la inversión en medicamento», indicó. «Van a hacerlo por etapa, cada mes van a ir incorporando franjas, este mes por ejemplo arranca la franja de los antiulcerosos, entonces todas las drogas antiulcerosas van a tener un precio máximo establecido por monodroga y por presentación», ejemplificó. « Y ahí vendrán los ajustes, los laboratorios comenzarán a hacer sus ajustes, porque no tienen atadas las manos con los precios, entonces se van a ir acomodando sus costos, porque cuando más se acerque al precio máximo por monodroga que pague el Pami menos plata va a tener que pagar el afiliado», señaló. «Si Pami paga $80 por monodroga, por la cantidad de miligramos y de comprimidos, y el medicamento sale público $80 el afiliado no paga nada, ahora, si ese medicamento el Pami paga $80, pero el medicamento a precio público está $300, la diferencia la tiene que pagar el afiliado», comentó.
El referente de la Cámara de Farmacias reconoció que «es una etapa de ajuste que ni siquiera la misma cámara empresarial de los laboratorios ha podido definir, porque están atentos a cuál van a ser los precios, porque tampoco hay una tabla fija de precios. Pami fija en función del precio internacional que se paga por esa monodroga y comprimido, cuál es el precio promedio que se paga, fijan el máximo y a partir de ahí empiezan los juegos de los laboratorios comerciales para ver si se ajustan o no o si deciden que ese medicamento el afiliado tiene que pagar. Es un escenario muy complejo», reiteró.
Larcher apuntó: «Hay un escenario abierto, con un modelo que pretende implementar el Gobierno en principio para hacer racional la inversión en medicamentos, no en la prestación, sino en precios. Es un elemento que una vez que se cristalice, que se concreta con el tiempo, porque este plan tiene un año y pico, donde ya están establecidas las etapas para que vayan entrando en vigencia los medicamentos terapéuticos, y eso después se va a trasladar a toda la seguridad social, porque ya están esperando las obras sociales provinciales, las prepagas, porque si esto funciona ellos también la van a aplicar, para pagar en menor valor el medicamento». Tras lo cual señaló: «Estamos en un momento de incertidumbre en cuanto a cómo se va a desenvolver todo esto, porque ahora estoy señalando los parámetros a partir de cuáles se van a mover. Los precios están sin ningún tipo de control, como en la época de Moreno, son los precios que manejan los laboratorios. El Gobierno les dijo a los laboratorios: ‘Ustedes los precios lo mueven como quieren, ahora yo voy a pagar hasta acá, y después fíjense’», resumió el acuerdo.

Alternativas
No obstante esta situación Lucher recomendó que «si el precio del medicamento recetado se fue a las nubes, recurran al farmacéutico y utilicen la ley de prescripción de la denominación genérica de la droga, con lo cual van a acceder al mismo medicamento a menor costo y le va funcionar lo mismo». Y prosiguió explicando: «Si el medicamento vuela el precio, no se queden atados a una marca comercial; el farmacéutico está perfectamente habilitado para hacer el reemplazo del medicamento por otro de iguales condiciones en cuanto a presentación de miligramos en comprimido, grajea, jarabe, lo que sea, a menor precio. Hay medicamentos a menor precio y que tienen los mismos efectos terapéuticos, que no tengan miedo, que confíen en su farmacéutico que es la persona que preparó el Estado y garantiza y es responsable de la seguridad de la entrega del medicamento», instó el referente del sector.
En este punto debió realizar una aclaración debido a una confusión habitual: «No hay genéricos en la Argentina, hay copias o similares se llaman, para que sea genérico el medicamento necesita pasar por un estudio de bioequivalencia que no se hace en el país. Lo que se consume en el país son medicamentos fabricados por los laboratorios de origen, son copias o similares, no existe técnicamente el genérico en la Argentina», destacó.
«Hay una ley que está frenada en el Congreso en la cual hay obligación de recetar solamente la monodroga, no la marca comercial, porque se entra en esta discusión: qué marca es mejor, pero quién establece que esta marca es mejor que la otra», indicó. «¿Qué soporte científico se usa para decir que este medicamento es mejor que el otro, sino hay un estudio de bioequivalencia. Ante esta situación hay medicamentos con la misma monodroga, con la misma presentación, con los mismos efectos terapéuticos que el farmacéutico puede aconsejar reemplazarlo a menor precio», reiteró.
En este sentido el farmacéutico precisó que «está habiendo en todo el país una corriente de reemplazo y es una manera también de decirle a los laboratorios que se pongan las pilas», sostuvo. Si bien explicó que existen casos en los que el reemplazo de la marca debe ser programado, como los anticonvulsionantes, aseguró que esta «lista es muy chica y son casos muy puntuales. En el resto tranquilamente lo pueden hacer y de hecho parte de este proceso de reducción de gasto o inversión en medicamento en el Pami se da por eso», señaló.
«Porque al no haber control hay más bien una movida de tipo comercial por parte de los laboratorios, y el único freno que encuentran es cuando llegan los reemplazos, ahora, cuando empiecen a fijar los precios», afirmó. «A partir de esto empieza un cambio de paradigma muy grande, como durante mucho tiempo el financiador más grande no controló el gasto, ese gasto se disparó a valores siderales, y como no había ningún tipo de control racional en ese gasto, entonces los precios en algunos medicamentos se fueron a las nubes, puntualmente en este ámbito, en otros está bastante controlado», afirmó.
A su vez aportó otro dato: «Argentina en este momento es uno de los países con los medicamentos más caros de toda Latinoamérica. Si bien la accesibilidad está garantizada, cosa que en otros países no, a través de la seguridad social, los precios que se pagan son mucho más elevados», sostuvo. «Como sector nos interesa que haya claridad y haya conocimiento de la gente, porque si no siempre la prensa amarillista salen a decir cualquier pavada y después nos encontramos con nuestros clientes, que los tenemos hace 20 o 30 años, que se enojan con nosotros, y no tenemos nada que ver, no somos formadores de precios», aseveró.
Asimismo, recordó que «en el esquema anterior solamente el vínculo era entre los laboratorios y el Gobierno, las farmacias éramos convidadas de piedra, solamente estábamos subcontratadas por los laboratorios para prestar las expensas. Eso se terminó, a partir de ahora cambia todo», explicó. Si bien Larcher consideró complejo de explicar la situación contractual de las farmacias, aportó: «Hay un período de transición, en el que nos van a hacer una compensación. En este momento estamos en una situación intermedia, todavía seguimos con los medicamentos en cajita, todavía no se ha fijado el precio máximo para monodroga, el precio que está pagando Pami es al 28 de febrero menos el 5%, ahora la diferencia tenemos una compensación de un 70% por parte de los laboratorios, pero eso no está viniendo y nos está generando problemas a las farmacias, es decir que en este momento las que estamos con problemas somos las farmacias, porque estamos comprando a precio más caro, cobramos precio más baratos, y las notas de compensación para que no perdamos, no están llegando en tiempo y forma o no llegaron o con diferencias», agregó.

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