Cuando los chicos dicen: “Me quiero bañar solo”. Ayudá a tu hijo dar ese primer paso

Una señal de que está creciendo. Qué debés tener en cuenta para que lo logre.

Llegó la hora de irse a bañar. Preparás el agua, agarrás el toallón y la ropa limpia para cambiarlo. Pero esta vez tu hijo te sorprende: “Me quiero bañar yo solo”, te dice. Y así, de repente, te das cuenta de lo grande que está, a pesar de que aún lo ves muy chiquito.

“Los niños de 3 o 4 años comienzan con los deseos de higienizarse sin ayuda como ejercicio de su autonomía, propios de la edad, para ir consiguiendo cada vez más posibilidades de resolver cosas por sí solos” explica la Dra. Gabriela Lorenzo, pediatra del Centro Médico Integral de la Mujer. A partir de ahora, vas a empezar a escuchar muy seguido “yo solito…”, “yo puedo…”, frases que demuestran que está tratando de aprender a resolver cosas de la vida diaria por sí solo.

Tu lugar

El baño es un momento de contacto con el propio cuerpo, permite reconocerlo, estimularlo y liberarlo de tensiones, como así también eliminar gérmenes y suciedad. La especialista expresa que el rol fundamental de los padres en este momento es el de darles seguridad, hacerlos sentir que son capaces de llevar adelante su higiene personal y disfrutar del momento.

“Es bueno que el niño tenga siempre rutinas, y en el caso del baño es esencial. Las rutinas le permite predecir lo que va a ocurrir y así le genera seguridad“, agrega Lorenzo.

Para tener en cuenta

Ahora bien. Le querés dar el gusto y dejar que al menos “intente” bañarse solo. “Es imprescindible que los padres le enseñen a su hijo a manejarse con responsabilidad y respeto por las normas básicas de seguridad”, anticipa la pediatra, y por eso recomienda:

-En el piso de la bañera debe haber apliques antideslizantes: para evitar resbalones y caídas.

-Llenar la bañera con agua tibia: para evadir la exposición a agua muy caliente. Esto puede provocar quemaduras y genera mayor irritación de la piel.

-Cerrar la canilla al ingresar el niño a la bañera: de esta manera evitamos el consumo innecesario de agua.

-Tener a mano los elementos necesarios para su higiene: como ser jabón y esponja, que debe ser agradable para él.

-Usar productos de higiene hipoalergénicos: shampoo y acondicionador que no irriten los ojos.

En cuanto a este último punto, la asesora comenta que es muy probable que las primeras veces tu hijo te llame para que lo ayudes a colocarse el shampoo y el acondicionador, y luego tengas que ayudarlo a enjuagarse.

Te puede resultar útil usar un jarrito, porque muchas veces no quieren tirar la cabeza hacia atrás. “Esto sucede porque los niños tienen una sensación de inseguridad al perder la posición básica de equilibrio. Hacerlo sentir seguro facilita toda la maniobra”, asegura la asesora. Recordá siempre, taparle los ojos con una mano al momento de enjuagar, para evitar que le entre alguno de estos productos en los ojos.

Por Gloria Kaspar / Asesoró: Dra. Gabriela V. Lorenzo, pediatra del Centro Médico Integral de la Mujer, M.N. 80.219.

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